Urre Aroa en el blog Por estar contigo

Urre Aroa, de Alfredo Rodríguez


            
El poeta Alfredo Rodríguez me ha enviado su último poemario, una antología de poetas navarros imaginarios, que bien pudieron ser, apócrifos o heterónimos, y que Alfredo ha situado en esos años, siglo XV-XVI, en que Navarra fue un reino independiente, un pequeño reino encajado entre grandes potencias -Francia, Castilla, Aragón-. Hasta que Navarra fue conquistada por Aragón y luego anexionada a Castilla hubo unos treinta años en que disfrutó de independencia (1479-1512). En estos años sitúa Alfredo sus heterónimos. De entre ellos me quedaría con Vicente Racais de Yuso. Médico de profesión, Vicente Racais creía que para un poeta la poesía ha de ser la vida, tan esencial como el respirar. Comparto esa impresión, si para alguien la poesía es algo accesorio ese alguien no es, no puede ser, un auténtico poeta. Comparto uno de los poemas de Vicente Racais:


Que su cuerpo me reciba sereno
y que en el mío le hiciese estallar,
que nunca a otro distinto
después de esta suerte ya se abandone.

Pues tengo corazón para sentir
y esta noche es pura, hermana, tan pura
como el dolor, así que probaré
este cuerpo que se me ofrece, pues
con la fuerza ingente 
                              de un río
                                           desbordado voy.

 

Del blog Por estar contigo
del poeta José Alfonso Pérez Martínez
18 de Mayo de 2013

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Carta del poeta Enrique Barrero



  



Querido Alfredo, me ha llegado esta semana un sobre tuyo (abrí el envío con el gozo acostumbrado) con la bellísima edición de Urre aroa, y he estado estos últimos días leyéndolo y disfrutándolo en soledad y en silencio, en los lentos atardeceres que han vuelto a traernos el frío, con admiración honda y sincera. Al igual que en Navarra, tenemos aquí en Andalucía cosas buenas, pequeños reductos del corazón y de la memoria, pero un puñado de compadres andan empeñados en vender Andalucía con spots publicitarios de los Reyes Magos durmiendo la siesta y otras banalidades. Esa es otra historia.
Desde los versos de mi viejo tocayo Henrique de Ariztarai, Qué buen ciego aquel que con su ceguera/infinitos horizontes divisa,  hasta la sentencia ática y certera final de Inaxio de Huvilzieta, Y hoy cura mi recuerdo/igual que puede matar, qué original y deslumbrante galería de apócrifos has urdido, líricos microcosmos de intensidad y de hondura, de fuerza, de amor y pasión por tu Tierra Naba y por la vida, jirones de imaginación y de belleza. Me ha cautivado el hechizo y la plenitud de Fermín Arrax, he ascendido con Miguel de Unzit hasta las torres de Iruña-Veleia para exorcizar al Tiempo entre los muros, y hasta he sentido con Xavier de Zuriquoain la sensación de soledad cuando nos quitan todo y somos sometidos al veredicto del fuego. Ya ves, que estando en Sevilla y cómodamente, he estado con gozo en Tierra Naba.
Aludes, en tu generosa dedicatoria, a estos apócrifos que “acaso existieron”. Claro que existieron, no tengo duda de ello, y solo aguardaban la mano de fuego, que ha sido la tuya, que iluminara con su antorcha sus manuscritos vencidos por el polvo y sus insobornables conciencias líricas desdibujadas por el olvido. Tú, con tu amor torrencial por todo lo poético, le has dado luz a sus versos, de manera que ya nadie puede negarles su existencia, quizás mejor y más pura que ninguna otra. Podemos, en suma, decir de la Poesía, en mayúsculas, y de tu libro, en concreto, lo que Vicente Racais de Yuso de su Princesa Extraña:

                               ¿Acaso no eres tú, hermana mía,
                                               la que acompaña el alma
                                               al final de la vida,
luz que penetra en mí, libre y tornasolada,
                                               cuyas carnes son de oro?

            Que tu poesía es auténtica y nace de fuente sólida y firme lo sé desde la primera vez que leí tus versos, que destilan música y autenticidad, emoción, en suma. Hace algunos días escribí yo un poema, que titulé “Versos sin emoción”, con el que pretendía referirme a muchos de estos poetas que nos rodean y que escriben con la diligente presteza con la que un funcionario compulsa sus fotocopias: 

                               Versos sin emoción, yo no os perdono.
Urdidos en el magma de la vida
por la mano irredenta del fracaso
con el clónico hedor de la mentira,
oscura sepultura del poeta
que perdió la inocencia, como pierde
el asombro de luz del horizonte
un niño traicionado por la vida,
perfectos en el cálculo impostado
que vende la belleza por tan solo
el brillo sin fulgor de unas monedas.
Versos sin emoción, los esparcidos
con la oscura labor con que traiciona
la luz el corazón, de espaldas siempre
al don impredecible del misterio.
Siempre para vosotros la tristeza
del agua oscura y negra del desprecio
y el río poderoso del olvido.

            No sé, por alguna extraña razón, -admiro toda tu poesía-, pero este libro tuyo me ha llegado directamente al corazón y a la inteligencia. Quizás porque recorre el camino inverso. Todo y todos se van prostituyendo, pero tú sigues directo con la máxima juanramoniana: depuración constante de sí mismo, tú no has perdido el asombro. Cada una de tus entregas, lo sé, tengo olfato, es un poemario auténtico. Que siempre nos acompañe la Poesía y su pureza sagrada, Alfredo, su altivo desdén, su combustión alimentada siempre por su propia e inextinguible llama, en esta cueva tantas veces lóbrega y oscura del mundo, entre tanto apoltronado parásito y tanto corrupto mezquino que no alcanza a ver más allá de las espesas dioptrías de su ignorancia miope ni a soñar otro mundo ni otro paraíso que el del dinero y la mendacidad, entre tantos sucios impostores y mercaderes, tenemos que ganarle la batalla y la guerra a esa gentuza, con nuestras nobles armas, la palabra y la dignidad, la libertad y el  grito, entre tanta superflua banalidad mediocre como nos rodea, instalada en las bondades –te lo dice un profesor de Derecho mercantil- del marketing y del consumo. Gracias por el libro, que es un bellísimo regalo. Merece éxito, difusión y reconocimiento en tu noble y vieja tierra.  Un fuerte abrazo.

                         ENRIQUE BARRERO RODRÍGUEZ, 
Sevilla, 18 de mayo de 2013   

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Bardo patriótico



 

 

Bardo patriótico



          El poeta navarro Alfredo Rodríguez, poblador de este cuaderno de bitácora, me envía generosamente su nuevo libro de poemas Urre Aroa (Edad de Oro), en el que reune media docena de poetas locales imaginados, aunque alguno con claras corespondencias de realidad, en los que vuelca su intenso mundo interior y su hábil quehacer poético. Del poeta Xavier de Zuriquoain escojo este breve poema patriótico:



Quien habiendo tomado

armas contra su patria, castigado

fuera negando a su cadáver

sepultura. Que mano

desconocida le tribute al fin

sus últimos honores.

Sea errancia sin descanso su vida

por haber tomado las armas contra su patria.



Del blog CUADERNO DE BITÁCORA, 
del poeta Victor Manuel Arbeloa
17 de Mayo de 2013 

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Invitación para la presentación de Urre Aroa


          
          Qué tal, amigos. Esta es la flamante invitación para la presentación de mi nuevo libro de poemas, 'URRE AROA, Seis poetas de Tierra Naba', que me ha preparado mi hermano David, con unos grabados alemanes que me agencié por la red hace tiempo. Creo que es preciosa.

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