El demiurgo





EL DEMIURGO
(En busca de su Destino)
 
 
 
No hay dios en esta casa espaciosa y clara 
ni signos lapidarios de que alguna vez lo hubiera, 
sólo continuidad cíclica de luz y obscuridad 
sobre esta tierra yerma que hace tiempo ya abandonó;

ni conoce dios alguno, protector o temible, este hombre
al que Darío llamaba demiurgo, que vaga solo,
incesante por las estancias su fría dignidad,
que finge cada día ser feliz ante el Misterio que se cierne
pues sus diferentes apariencias y encarnaciones
pareciéronle alguna vez augurar buena suerte;

y que ve morir otra tarde desde su ventana,
ya extramuros sobre el enlucido del Tiempo,
expirar levemente, la frente caída hacia algún
viejo libro amado con alegre presteza releído,
como viera morir  ah lastimeras sombras
hondo y sesgado su negro corazón.


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