el eterno femenino



...si Dios resplandece a través de las Cleopatras de la Isla Elefantina, si Dios resplandece a través de las Vestales de Egipto y de Persia y de Grecia y de Roma y de Siracusa, también resplandece gloriosamente a través de las mujeres de cada tiempo y de cada época, y a través de la madre que arrulla al hijo en sus brazos... 

El Principio Femenino Universal resplandece en cada piedra, en el lecho cantarín de cada arroyuelo, en la montaña deliciosa llena de árboles, en toda la Naturaleza... Resplandece el principio femenino en toda obra: en el ave que vuela taciturna, que regresa a su nido para arrullar a sus hijos; en el pez que se desliza entre las profundidades del borrascoso Ponto, entre las fieras más terribles de la Naturaleza. El Principio Femenino Universal, el Eterno Femenino, brilla entre los luceros más lejanos que anidan en el corazón de toda mujer que ha resplandecido...

Osiris, desdoblado, convertido en mujer, anida con su amor en el corazón del sistema solar. El Eterno Femenino es el asiento de donde surge toda vida en el amanecer de la Aurora del Mahamvantara. El Logos hace fecunda la materia caótica, hace que resplandezca el vientre de la Virgen-Madre, del Eterno Femenino, para que surja de entre el caos, reluciente, el universo...

Las columnas "J" y "B" de todo templo, están presentes en el templo corazón. Las columnas masculina y femenina no están demasiado cerca, ni demasiado lejos; hay un espacio entre ambas para que la luz pueda penetrar en medio de ellas. El Eterno Femenino resplandece no solamente en eso que no tiene nombre, no solamente en el Espíritu Universal de Vida, no solamente en las estrellas -que se atraen y repelen de acuerdo con la Ley de las Polaridades-, el Eterno Femenino resplandece también dentro del átomo, dentro de los iones, dentro de los electrones, dentro de los protones, en las partículas más infinitesimales de todo eso que vibra y palpita en la creación. El Eterno Femenino es el rayo que despierta las conciencias adormecidas de los hombres.


En las tierras del Oriente jamás se levantan monumentos a los héroes, a los varones, sino a las mujeres que saben amar. Se le rinde culto al Eterno Femenino con los diversos nombres orientales: ella es la Shakti Hindú, ella es la Kundalini divinal, ella es, precisamente, el Verbo en su aspecto femenino universal. Las sacerdotisas del Japón, las mujeres del amor..., allí jamás lo profanan, lo consideran como algo demasiado sagrado. En el mundo de la antigua Grecia, las Vestales eran siempre respetadas por todos los varones, porque verdaderamente ellas, en sí mismas, eran la sacerdotisas del amor.

...es la adorable Isis, la casta Diana, es también el Gran Alaya del Universo...
...es la matriz de toda esta creación; en realidad de verdad no hubieran surgido jamás los mundos de entre el caos, de entre el Gran Alaya, si previamente el Eterno Femenino no hubiera existido. Dios-Madre, la matriz universal, resplandece entre el caos profundamente.
...es el poder más grandioso de este Universo. 
...es el Alma del Universo, como decía Platón, el Anima Mundi crucificada en el planeta Tierra. El Sol de la Medianoche vive enamorado de la mujer. El Sol de la Medianoche, el Logos, ama a la mujer. Ella es Urania-Venus, la que tiene el libro de la sapiencia en sus manos. Ella es, precisamente, la Vestal que está entre las dos columnas en el templo egipcio. Ella es la esposa del Tercer Logos. El Yoni femenino representado por el Santo Grial, por el Vaso de Hermes y de Salomón. Es en este cáliz delicioso en el cual bebió el Cristo, en la última cena... 
Se dice que aquella reliquia resplandeció sobre la mesa sacra. En esa reliquia bebió el vino de la sabiduría. El Eterno Femenino resplandece también dentro del Sanctum Sanctorum, resplandece en todo lo creado, resplandece en todo lo que es, ha sido y será. Paz Inverencial.
 
SAMAEL AUN WEOR
gnosticum philosoforum


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