Al espejo le digo: ¡hijo de puta!

  

   Está en París José María Álvarez, 68 años, poeta luminoso, un tipo amado u odiado, viajero eterno desde que nació en Cartagena, consagrado al placer y a la escritura, que convierte en un regalo: una fuente de vino excelente, una invitación a cabalgar libres sobre los sentidos y la sabiduría. Es oro envuelto en una gota de veneno.

*

-París, qué gozada. ¿Allí vio la final de los Mundiales?

-Era imposible no verla, París era una fiesta.

-¿Saltó de alegría con el triunfo de España?

-Mejor España que otro, pero no salto por eso.

-¿Qué hace en París?

-Leer, escribir, vivir, pasear; en francés es más exacto: 'flâner'.

-¡Flâner! Los críticos literarios, ya sabe, le llaman pedante. Usted les repatea.

-¿Cómo no les voy a repatear? Yo hablo de Dante y de Homero y ellos ni los han leído, ni saben nada de nada. Por mí, a todos esos críticos y profesores de Universidad que hablan de progreso y de multiculturalismo y tal, como si los ponen a todos en fila y los sodomizan. No se perdería nada, pero desde luego no sería nada agradable para quienes tuvieran que sodomizarlos.

-Hay gente que le odia, a la que le gustaría verle embalsamado. ¿Sabe por qué?

-¿Se refiere a los cretinos? Porque son unos necios y no soportan que yo no lo sea. No me importa, las personas verdaderamente considerables con las que he tratado han tenido la mejor opinión de mí.

-¿Se gusta a sí mismo?

-No, me gustaría ser más alto, mucho más guapo, bronceado como cuando era joven, porque ahora ya no tomo el sol; y más inteligente, generoso y cordial...; pero no puede ser.

-¿Mejor persona no?

-Pues sí, porque creo que tender a ser una buena persona, como lo fue San Francisco de Asís, es una de las cosas principales a las que debemos aspirar. Pero San Francisco sólo hubo uno.

-¿Es cierto que le importan un bledo los problemas ajenos?

-No me interesan los problemas de los imbéciles, pero los de la gente normal me interesan y me preocupan mucho. A los imbéciles los doy por perdidos, y cuanto antes desaparezcan mucho mejor.

-¿Cómo vivir lo mejor posible?

-Para mí, y ya lo habían visto muy claramente Cicerón y los viejos clásicos, carecer de ambiciones sociales y tener una profunda ambición cultural, ambición de saber, es fundamental. La fórmula consiste en darte cuenta cada día de que eres más tonto, de que sabes menos, de que te queda mucho por comprender, por leer, y tender a superarte. Se trata de tender a lo excelente y de ir despreciando lo que no lo es.

-¿Enloquece por el dinero?

-El dinero no me interesa. Probablemente, como he tenido toda mi vida el suficiente como para poder vivir, no lo he tenido en cuenta. En mi vida diaria soy una persona muy parca, gasto muy poco, no me interesa el lujo. Con cualquier cosa me conformo y estoy bien, tengo la misma ropa desde hace años y no me pasa nada. Además, lo único que tenía interés del dinero, en otra época, era que establecía una raya que te separaba de la gentuza. Ahora ya no pasa, porque casi siempre la gentuza tiene más dinero que tú, así es que incluso empieza a ser de buen gusto no tener dinero.

-¿Qué leer?

-La mayor parte de lo que se publica es basura. Yo me paso el día releyendo, sobre todo a los clásicos: Shakespeare, Dante o Virgilio.

-En 'Diario de la lágrima de Ahab' escribe: «Hoy he notado el aburrimiento como un caldo espeso, físicamente. Y me impide concentrarme en nada. Creo que lo mejor que hoy puedo hacer es beber varias ginebras y meterme en la cama». ¿Le pasa con frecuencia?

-No, sólo a veces, pero es terrible leer a Borges y que te dé igual, quedarte en blanco.

-¿Cómo está su cabeza?

-Va.

-¿De qué intenta olvidarse?

-De en qué se ha convertido España.

-¿Qué desea cambiar en su vida?

-Nos la cambian sin pedir permiso.

-¿Lo último que ha descubierto?

-Tiene que ver con las teorías de Swaminathan.

-¡Ah, pues qué bien! ¿Y lo último que le ha indignado?

-Las prohibiciones sobre el tabaco. Aquí en París pensé que habría más resistencia. Y sobre todo que seamos tan mansos ante cualquier 'ukase' de los mindundis que gobiernan.

-¿Qué le hace reír?

-Los que se toman su vida muy en serio.

-¿Qué le pone de mal humor y qué se lo quita?

-Los imbéciles. Y los canallas. Lo mejor contra eso es escuchar a Mozart.

-¿Qué capricho diario se permite?

-Fumar o beber no son caprichos.

-¿Qué manía le acompaña?

-El orden. Quizá mi colección de Traviatas.

-¿Un fantasma que le persiga?

-La sombra errante de Caín, que decía Machado.

-¿Rajoy o Zapatero?

-No conozco en la historia de España un discurso de gobierno de tal vileza y mediocridad como el del presidente Rodríguez. En consecuencia, Rajoy.

-¿Practica el 'ande yo caliente, ríase la gente'?

-Todo lo que puedo.

-¿Sin poesía se volvería loco?

-Sería un mundo muy aburrido. Pero hay más cosas.

-¿Solo se volvería loco?

-No.

-¿Qué es lo mejor que le ha pasado?

-La salud de mi familia y la mía.

-¿Qué planes tiene para estos meses?

-Leer, escribir.

-¿Qué verano recuerda especialmente?

-Sería en la niñez. Algún verano en el Mar Menor.

-¿A qué lugar volvería tan feliz?

-A Kyoto.

-¿Qué le dice al espejo?

-¡Hijo de puta!

-¿De qué procura no olvidarse?

-De ser libre.

-¿Su debilidad preferida?

-Tendría que ver con las tentaciones de la carne.

-¿El sexo pasó a la historia? No sé si sigue deseando, como dijo algún día, que llegue «ese momento al que se refería Buñuel en el que ves a dos chicas adolescentes y ya no sientes nada»...

-No. Le recuerdo que en el sexo he sido siempre un hombre muy afortunado, lo siento por aquellos a quienes les fastidia mi buena suerte.

-¿Defiende usted una sexualidad sin límites?

- Sí, la sexualidad es como el arte, no tiene moral, aunque tiene otras cosas que hemos aceptado para poder vivir en sociedad.

-¿A qué saben las penas de amor?

-No he tenido.

-Diga algo que lleve mucho tiempo queriendo decir.

-Toda subvención con dinero público es algo que sucedió en épocas bárbaras y que jamás se repetirá.

-¿Qué aconseja para soportar la crisis?

-Amargarse lo menos posible. Y repito: Mozart.

-¿Su arma preferida?

-La inteligencia.

-¿Contra qué tentación combate más?

-No combato las tentaciones.

-«Como todo lo que fue hermoso, la mujer está en decadencia total», me indicó una vez. ¿Hay solución a la vista?

-No, pero cada día son más hermosas. ¿Se ha fijado usted en la modelo del anuncio de Acqua di Gioia?

-¿Cómo es su reino, dónde está su patria, quién es su Dios?

-Mi reino es mi cuarto de trabajo, mi patria es el mundo, no soy creyente pero tengo un muy profundo sentido de trascendencia sagrada.

*




EN TRECE TRAGOS

1 ¿Un sitio para tomarse una cerveza? 
 San Petersburgo.

2 ¿Qué música le suena en el móvil?  
De un regimiento escocés.

3 ¿Un libro para este verano? 
Los 'Ensayos' de Montaigne. O Tácito, que siempre viene bien.

4 ¿Un consejo? 
Sé libre.

5 ¿Facebook o Twitter? 
No sé qué es.

6 ¿Le gustaría ser invisible? 
Sí.

7 ¿Sus héroes/heroínas de ficción?  
Falstaff. O John Silver.

8 ¿Un epitafio? 
El de Stendhal me vale.
[“Henri Beyle —milanés— vivió, escribió, amó. Esta alma adoraba a Cimarosa, Mozart, Shakespeare”].

9 ¿Qué le gustaría ser de mayor?  
Menor.

10 ¿Tiene enemigos?  
Bastantes. Sobre todo en la Universidad, esos nidos de medianía casi todas.

11 ¿Lo que más detesta? 
La gente que se mete en la vida de los demás. Y los gobiernos, prácticamente todos.

12 ¿Qué es lo peor del verano? 
El calor.

13 Una pregunta para siguientes entrevistados…  
¿Se acuerda de Lauren Bacall en 'To have and have not'?


23 de Julio de 2010
laverdad.es
por Antonio Arco


José María Álvarez, el genio en LA ISLA DEL TESORO, su "crisálida perfecta"

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