Un hombre ha terminado de escribir (II)



No se sabe de oficio conocido
y poeta a pesar de lo contado


{Alfonso Pascal Ros sabe muy bien que sin poesía la vida no vale nada. Por eso conoce de primera mano —y sus batallas, derrotas y victorias incluídas, le ha costado— cómo se ha de vivir la poesía. Desde muy joven en guardia con Ella. Porque Alfonso ha vivido entregado a la Poesía. Eso está claro. En lucha perpetua desde su primera juventud. Inteligencia para sobrevivir en tiempos y lugares tan grises y prosaicos como éstos en los que nos ha tocado vivir. Viviendo la poesía como una experiencia artística de la que ir dejando poco a poco huella en el tiempo. Que no quede mancillada ni condenada al olvido, como algunos necios parecen pretender.



Ahora tomo en las manos por fin su último libro de poemas y desde el título va y me dice  que "ha  terminado (ya) de escribir". Bueno, esperemos que no por la cuenta que nos trae en esta tierra en que no andamos precisamente muy fecundos en poetas de una pieza como él.
Extraño e incierto título para esta última entrega poética suya con la que ha obtenido el IV Premio de Poesía 'Ciudad de Pamplona'. Casi nada.}


...estos versos míos y estas cosas
que uno piensa...
...se merecen la gloria que merecen
Que sirven a los hombres más que el pan...


{Dándoles la vuelta, agitando antes de usar el contenido, se deja traslucir Alfonso en estos versos, se transparenta; habla de sí claramente como ningún otro, o si no de sí mismo, de alguien muy parecido a él o muy cercano, personaje real o literario, enmarcado en las mismas coordenadas: "poeta a pesar de todo" y pese a quien le pese. Que no es poco.

Y tiene algo, un aire, un no sé qué de barojiano este libro de poemas, algo de noventayochista, rescate literario, como quiera que sea recalan algunos de estos versos en la mejor tradición cultural y más cercana. La nuestra. La que tenemos más a mano, a pesar de estar por muchos de nosotros, la mayoría, olvidada. Denostada.}


...es lo probable,
que aunque se abran de par en par todas las puertas
le ha de doler la vida más que a nadie.


{Hábil tejedor, Pascal Ros, de perfectos endecasílabos blancos, va dejando con ellos que vayas tú metiéndote en la historia que cuenta, la va narrando sin darte respiro, su tela de araña te atrapa, la va cantando un poeta que se precie ha de 'cantar', trobar dentro de ti, de tu mente enfebrecida de lector, asombrado como estás ante tamaño trabajo, escuela y oficio como demuestra.}


..Bien que no esté el horno
de vivir para bollos y lo fácil
es decir que uno es nada contra todos
y no eligió nacer, venir al mundo...


{Con leves, levísimos toques, arranques de fino humor quasi quevediano, un poemario que nace como toda escritura poética que en verdad lo fuerede la experiencia real, cotidiana. Sin caer, claro está, en los vicios malsanos de la ya felizmente olvidada (a mi modesto o no tan modesto entender) "poesía de la experiencia", aquellos yerbajos ya secos que tanta lata nos dieron. Cantos de sirenas al fin apagados.



Extensa galería de extraños pero cercanos personajes, la de este libro, donde ir insertándonos despacio, implicándonos a nosotros mismos como desnudos lectores, a cada uno su papel, en actitudes, vicios y virtudes, carismas, sombras y derrotas, poetas, verdugos, amantes y titiriteros de la vida.}


Apura el verso y vuelve a las andadas
cargando con un tiempo que no es suyo...


{Qué fácil parecen de decir algunos de los versos de este libro, de tono y alcance accesible en apariencia a lectores no iniciados, pero qué difíciles de elaborar, de crear tal y cómo han sido ideados. Qué clara se ve aquí, qué palpable, esa famosa 'difícil sencillez' de que hacen gala en algunas de sus obras los mejores poetas.}


Y si después de todo no compensa,
tanta entrega y afán, tamaño esfuerzo
por el verso buscado el resultado
que el papel le devuelve, cuánto tiempo
perdido sin vivir y cuántas cosas
fuera sacrificadas...


{Observatorio anónimo de la vida cotidiana. La falsa verdad de la vida retratada con exquisita inteligencia de poeta ya muy hecho, en poemas que pudieran parecer acaso de más prosaicas intenciones, de menor lirismo académico.

Pero qué claro queda en Alfonso Pascal Ros, con que palpable elegancia se lo demuestra, con que fina ironía nos lo va hilvanando, a quien quiera verlo y entenderlo, aun a quien quiera si puede y tiene arrestos para argumentarlo— acusarle acaso de liviandad, cómo se ha de vivir la poesía en esta tierra que yo suelo llamar de anti-poetas. Con valentía. Con total y absoluta libertad e individualidad.}


...Visto lo visto, falso, habladurías.
Los éxitos aquí no se perdonan
y sabemos lo sana que es la envidia.


(...)


...a mi que no me vengan con el cuento
de apuntarme a un cursillo de poetas
y vayan con los timos a otro ingenuo.


Como volver a combinar en una proporción distinta lo que ya tenía él claro, en mente desde muy joven: que sin poesía la vida no vale nada. Eso pretende a mi entender este libro, UN HOMBRE HA TERMINADO DE ESCRIBIR. Así queda dicho.}


...Apuntemos también cómo se pone
la vida no vivida, qué palabras
si levanta los ojos del papel...
Y digamos que no pasaba nada. 



versos extraídos de 
UN HOMBRE HA TERMINADO DE ESCRIBIR
Alfonso Pascal Ros
IV Premio Poesía 'Ciudad de Pamplona'
ed. Celya, Salamanca 2010 

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