El viento de la Gehena



     Me dicen los tibios de vocación -como diría mi maestro Bunbury-, los tibios de corazón, me suelen decir o hacer ver a las claras o a las oscuras, a las duras o a las maduras, que soy un 'exagerao', que lo magnifico todo (tengo ese vicio, o esa virtud, según se mire) me han colgado ya esa etiqueta, ese tierno sanmbenito, que lo maximizo todo, según me dé el aire, que soy un tío de extremos, que me voy de baretas por las esquinas, por los extremos de la vida, que me muero por el negro o el blanco, que no admito colores innecesarios, como decía Loquillo en aquella vieja canción.

     Así que, haciendo honor a esa fama, me iré una vez más por mis fueros, me saldré por mi tangente, y diré que sigo pensando que mi viejo amigo, el poeta José Antonio Martínez Muñoz (a ver si nos volvemos a ver alguna vez, brother), es el mejor poeta  que ha dado la insigne Región de Murcia (tierra de poetas donde las haya). Y diré también que uno de sus poemarios, el que lleva por título, EL VIENTO DE LA GEHENA, es un libro inmenso. Un libro escrito como por una culpa pasada, y aquel que se acerca a leerlo toma conciencia de esa deuda. Ese libro es Otro Mundo, otro concepto, un mundo nuevo  surgido de los restos incorruptos de la mejor poesía española contemporánea, con el que has de "conectar" como lector, meterte en él, consagrarte a sus ofrendas. Si no conectas ahí, no hay mucho que hacer, amigo. Cierra el libro y déjalo para más adelante, para cuando tu cabeza esté más limpia. Y puedas reanudar la singladura.


***



fui humus         fui tierra almagra
tuve en mis manos las manzanas doradas de una nemorosa tierra donde las ninfas gobiernan y crían juntos osos y conejos
mis manos se  tintaron de sangre y mi frente de una estrella almagra

fui humus         fui adama
crucé innúmeras veces el piélago de anchas espaldas

en tierra alguna fui extranjero                      y nunca escuché lengua que sus pulsos no me desvelara

dancé en el aire la danza de la ceniza             escribí en los papiros las cifras del alma


*




las olas lentas regresan con el lamento de las viudas y los marinos perdidos

la brisa silba como la espada caliente de la batalla que entra en la carne hendida

la mar deposita pecios en mi puerta               desechos de los días

                            el silencio de la hembra -diosa o bruja
tejedora- que pronto será desde siempre mi viuda        los huesos de los hijos que no engendré        o de los que sobre el escudo duermen su olvido


*


larga el viento su lengua
amarga              la tierra
susurra su dolor y calla


*


corza herida que se esconde entre la hiedra
zancuda que danza y oculta su nido
perra que huye -que borra su huella- has sido

la ofrenda roja que tienta la piedra
la hembra eres que devora su camada
la mirada que arde y alumbra la nada

(to Robert Graves,
in a new understanding of my confusion)


*



la tribu entona su canto de muerte
(el mar yace en la sima
henchida de huesos y pecios y brasas)
y ofrece su mínimo calor a la luna:

marino que surcas el piélago de las sombras
teme morir por agua


teme a la muerte por agua
teme al licor lustral de la muerte
que te cuente el censo de sombras teme
-de las jardineras del jaral y de la sima
del lecho atroz de amores de la luna-
y que tus ojos extingan sus brasas


                          llamas                         brasas
o ceniza que en la nada duerme        o agua
que lame la luna (o luna que
                               acaricia la muerte
                               y que abre la sima) :

                           sólo silencio y sombras   (nada)


sobre la última brasa de la muerte
               sobre el agua dormida de la sima
                                pinta una mano de sombras la luna


*


la mar muestra su memoria                   nombres sumergidos
                        madera podre de naves perdidas

bate el mar y bate

lo veo desde el vacío lecho de olivo donde avío la muerte y comienzo mi olvido


JOSÉ ANTONIO MARTÍNEZ MUÑOZ
EL VIENTO DE LA GEHENA
ed. Bartleby, 2005

 José Antonio Martínez Muñoz, poeta (Murcia, 1959)

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