Leña al fuego





     Más "material de trabajo" del bueno, del que le hace crecer a uno en la ardua vida de poeta. Fragmentos tomados de los Diarios del poeta y crítico José Luis García Martín ofrezco a continuación. En este caso de su libro LEÑA AL FUEGO, publicado por DVD en su colección "Los Cinco Elementos", en 2004.

     Estos textos de Martín son un pozo sin fondo, dioses, paisaje de marismas en el que uno se adentra feliz y se pierde en la lectura para encontrar allí todo el lujo de la inteligencia en asuntos de su menester. Teatro de la rebelión para este pobre poeta enamorado que a estas horas extrañas escribe, que indaga, que busca la búsqueda denodada , que no se conforma en columbrar una sola cara de la moneda. Quiere ver las dos. En realidad, lo quiere todo y lo quiere ahora, como decía Jim Morrison. Encontrar el reino de Argantonio. Por ello, en su botín del mundo, toma la palabra para manifestar la ignorancia.






***
 

…indiscreción, impertinencia, demorada crueldad. Cualidades… que no le vienen mal a un memorialista, si a ellas se añadiera algo que escasea bastante más: inteligencia.


Interesa poco la mentira de la literatura que es sólo mentira, juego de manos, trampa y cartón.


…la llamada “poesía de la experiencia”, un maléfico membrete que parece que ha acabado entonteciendo a todos los que lo utilizan.


Yo no creo que se pueda ser un gran poeta sin ser un gran prosista…


El trato con los escritores le va volviendo a uno bastante diplomático. Voy aprendiendo a tener cuidado para no herir la vanidad de nadie: esas heridas aparentemente superficiales que son las que más tardan en cicatrizar.



Resulta difícil encontrar a un triunfador… que no haya tenido que vender al diablo por lo menos un cuarto de su alma. Al diablo o a cosas peores, o sólo más chapuceras…


…soy el escritor no profesional más profesional del mundo…


…nunca le aprecié demasiado ni intelectualmente ni poéticamente. Ahora le veo con más benevolencia, creo que le conozco mejor. La muerte parece que abre de pronto estancias cuidadosamente cerradas. Qué enigmas somos unos para otros. Ahora le veo más frágil, un pobre hombre, como cualquiera…


Me gustan los poemas encontrados, los que descubro camuflados en un artículo de periódico, en un capítulo de novelas, en una frase publicitaria…


Hay quienes contraponen los libros a la vida, como si la vida digna de tal nombre fuera posible sin los libros, como si los libros no fueran la más alta expresión de la vida.
…el placer de irlos descubriendo en perpetuo deslumbramiento y… el más hondo placer de releerlos.
…he sido un lector, he estado lo más cerca de la omnisciente divinidad que puede estar un ser humano, no he conocido un instante de tedio, he multiplicado mi vida en mil vidas distintas.
Nunca son demasiados los libros, los infinitos libros, los cientos de libros que se publican cada día, porque no están para que los leamos todos, sino para que nunca nos falte dónde escoger.


Un poeta incipiente y desorientado… Me había dejado toda su obra manuscrita: ilegibles borradores, bla bla bla sin interés. Lo esperable en cualquier comienzo.


Uno escribe y no sabe a dónde va a parar lo que escribe, ignora los aliados que encuentra y los odios que siembra en la rara telaraña de internet.


Copio una cita de Flaubert: “No me siento más moderno que antiguo, ni más francés que chino, y la idea de patria… siempre me pareció estrecha, limitada y de una feroz estupidez… me siento conciudadano de todos los que residen en este gran hotel de alquiler que es el Universo”.


…todo lo convierto en seguida en costumbre…


Debería ser más benévolo con las ambiciones y vanidades ajenas.


A veces para burlarse de un escritor no hace falta parodiarlo, basta con citarlo.


Antes de escribir…, de meterme en lo que llamo estado de gracia, debo vaciarme de mi ser, de mi propia personalidad, para volverme receptivo en estado puro, es decir, para poder absorber otros personajes, otras impresiones…
Cuando escribo, intento hacerlo con la mayor rapidez, trato de pensar lo menos posible, para dejar trabajar al inconsciente.
…la intervención de la inteligencia… es necesaria… sólo antes, mucho antes, y después, al retocar y, sobre todo, al romper.


Seducimos valiéndonos de mentiras y luego pretendemos ser queridos por lo que en realidad somos.


…un desterrado de su tiempo que mira con distanciamiento y desgana el tiempo en que le ha tocado sobrevivir.


Escribo un poema por la mañana y el contento me dura todo el día. Me siento últimamente más optimista, con más energía…


¿Soy un poeta? Ese es un calificativo que deben darte los demás. Yo nunca me lo aplicaría a mí mismo. Conozco a mucha gente que escribe e incluso publica versos y que de poetas tienen bien poco.
¿Cómo me calificaría yo a mí mismo? Como lector. Me imagino perfectamente sin escribir; me cuesta imaginarme sin un libro en las manos.


…la poesía es la lengua y los ojos de la memoria.


En los lugares que yo considero sagrados no me encuentro más cerca de Dios, sino de mí mismo, pero no como individuo aislado, sino como parte inseparable de la humanidad, de quienes han vivido antes que yo, de quienes vivirán después que yo.


La poesía suele escribirse más desde el dolor que desde la felicidad. Pero desde el dolor recordado, asimilado, hecho carne de nuestra carne. El sufrimiento intenso nos deja sin palabras. También la poesía parece abandonarnos cuando más la necesitamos.


Escribo como el que va invitado a una fiesta y se presenta en ella con una botella de buen vino. Yo he disfrutado tanto en la fiesta de la literatura (sigo disfrutando tanto cada vez que entro en una biblioteca, en una librería) que trato de contribuir de alguna manera para que el festín de los libros siga siendo inagotable. Si en mis libros, algún lector encuentra una millonésima parte de la felicidad que yo he encontrado en los libros de otros, ya me daría por satisfecho.

 
Esos libros que se abren al azar y que nos hablan de nosotros mismos mejor que nuestros propios libros.


El poema comprime el mundo en unas pocas sílabas y le añade música y significación.


…una de esas revistas mamotréticas que no le vedan el paso a nadie y que dejan que en ella convivan democráticamente lo mejor y lo peor.


…la piazza del Pantheon y la cúpula abierta para que entren y salgan todos los dioses…


Muchos de mis poemas, ¿la mayoría?, los han escrito otros. Son poemas encontrados en textos ajenos.
No escribo: transcribo. Palabras de otros libros o palabras tatuadas sobre la piel del mundo.


 LEÑA AL FUEGO
José Luis García Martín
ed. DVD, Barcelona 2004


José Luis García Martín, la poesía es la lengua y los ojos de la memoria

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