Bright Star



     Nunca antes había visto una película en la que se dignificase tanto la vida de poeta, en su verdadero esplendor, la medida de belleza que le pudiera haber tocado en suerte a ese hombre entregado en cuerpo y alma a la noble tarea de poetizar -en este caso al genial poeta romántico inglés del XIX, John Keats. Una veracidad desconocida de hermosas arquerías. Encofradura que utilizaron en el pasado los verdaderos poetas. Su fiel argamasa.

     BRIGHT STAR se titula, y es la última obra de la directora neozelandesa Jane Campion, autora también de la maravillosa EL PIANO, película hermosísima de muy grato recuerdo siempre para este pobre poeta enamorado.

      Por fin una peli en la que se explica con meridiana claridad lo qué es la Poesía, la experiencia artística de la creación poética. Ese "algo" misterioso, inexplicable, inmarcesible, que misteriosamente nace de determinados seres (no de todos, por supuestísimo) y que, no menos misteriosamente, otros pocos seres excepcionales (no se hizo la miel para el hocico del asno, ni se le pueden echar margaritas a los cerdos) gozan en extremo, se exaltan con "ello".

     Si amáis a alguien de verdad, si compartís la vida con alguna persona, y esa persona tiene o alberga aún dudas sobre vuestra condición de poetas, sobre el sentido, el fasto en que se envuelve vuestra vida de poetas, el horno y la fragua del que no podéis escapar, vuestra cabalgadura de bronce, llevadla por dios, llevadla con vosotros a visionar esta película. Creo que aún está en el cine. Pudiera ser. Lo desconozco. Pero si está, no durará mucho. No es una de esas pelis facilonas de ver, que llenan las salas de borregos sin inquietudes y gañanes aburridos.

     Porque uno sale reforzado en su convencimiento de la Poesía después de ver BRIGHT STAR. Contiene escenas sublimes, de impresionante belleza, que dejan hondo sosiego en el alma. Como ésta que os reproduzco a continuación, en que el protagonista, el joven actor que da vida al malogrado y prematuramente muerto John Keats, el poeta que quiso fundir Belleza y Verdad, explica en pocas palabras y con una metáfora o un simil sencillo y maravilloso lo que ha de ser, lo que ha de suponer para el no iniciado "entender" la Poesía. No os la perdáis, amigos. Ni que decir tiene que me he enamorado, como siempre, de la protagonista, la preciosa actriz Abbie Cornish. Y es que este indomable no tiene remedio...




 ***

 -Los poetas no son nada poéticos. Son lo menos poético que hay en la vida. No poseen una identidad. Ocupan continuamente otros cuerpos, la Luna, el Sol…

(…)

-¿Puedes decirme cómo se escribe la Poesía?
-Las normas literarias son un cadáver. Una broma. Si la poesía no surge con la misma naturalidad que las hojas del árbol mejor que no nazca.

(…)

-No soy capaz de comprender un poema.

-Los poemas sólo se entienden con los sentidos. Cuando uno se zambulle en un lago no es para nadar hasta la orilla de inmediato, sino para mojarse. Es para deleitarse con la sensación del agua. No hace falta entender el lago. La experiencia está más allá del pensamiento. La poesía calma, envalentona el alma y acepta el misterio.

-Yo adoro el misterio.
(…)

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