Dominio Público



…cuando abro las páginas de este diario… leo, tomo notas, charlo con los amigos, digo siempre lo que pienso, o casi siempre.


Apenas sé hacer diferencias entre lo público y lo privado. Todo lo que yo hago podría ser de dominio público, todo lo que yo tengo me gustaría que fuera de dominio público.


Vivo en un escenario, hago mi vida a la vista del público…


Escribimos, no los libros que nos gustaría leer (…) pero sí el tipo de libros que nos gusta leer.


No miento nunca. Pero callo lo que más importa.


…la falta de sentido del humor suele estar muy relacionada con la falta de talento.


La música abre puertas que quisiéramos ver siempre cerradas.


…todos los malos libros acaban teniendo un premio y, casi siempre, un premio de cuyo jurado formaba parte José Hierro.


¡Qué triste la decadencia de algunos escritores! Se les sigue elogiando por rutina y cada libro suyo es peor que el anterior. ¿Se darán cuenta?


¡Qué difícil conjugar esta mezcla de aprecio y menosprecio! Aprecio por la persona, menosprecio por su literatura. Nadie soporta, sin odio, algo así.


Revistas, libros nuevos y viejos, la conocida (y placentera) sensación de no poder abarcarlo todo, de que basta cerrar los ojos y alargar la mano para encontrarse con una inédita sorpresa.



…me cansa… contestar privadamente a los envíos de libros. Sobre todo si son de amigos o amables conocidos. Mentir, no ser descortés, fatiga bastante.


¿Pero me interesa de veras escribir poemas? Quizá no, ya que hago todo lo posible por evitarlo. Para escribir poesía hay que bajar al sótano. Y no es un lugar muy agradable.


Dicen que cada libro acaba encontrando su lector. No lo creo. Hay libros que no interesan a nadie: la mayoría de los de poemas, por ejemplo. Un escritor discreto, o incluso mediocre, puede contar algo interesante (…) Un mal poeta puede causar risa, un mediano poeta ni eso. Sólo tedio. Infinito tedio. (…) Estos días me despierto con algún poema rondándome la cabeza, voces que vienen de no sé dónde. Trato de resistir la tentación. ¿No hay ya demasiados libros de poemas en el mundo? Demasiados libros malos y mediocres, quiero decir.


…los amigos,…han de leerte, esforzarse en vagos elogios que han de parecer sinceros… 

(…) Los libros, en la mesa de novedades, nunca molestan. Uno hojea, picotea, acaricia, escoge. Sólo se lleva a casa lo que sabe que le va a proporcionar algún placer, aunque sea fugaz. Lo terrible son los libros que, sin previo aviso, se te meten en casa. Y que no se limitan a robarte el poco espacio disponible, también quieren tu tiempo para hacer pasar un mal rato o te hacen quedar como mal educado si no agradeces las cariñosas y elogiosas dedicatorias…


Nada como sentirlos amenazados para disfrutar como si fuera la primera vez de los placeres de todos los días.


(...) Y qué poca gracia tienen… todos sus poemas: ni siquiera son malos, me temo que son algo peor, carecen de interés. Veo en él uno de mis posibles futuros.



Ciryl Connolly decía que el periodismo era la tumba del escritor. Y no andaba muy descaminado.


La mayor parte de los poemas de (…) carecen de título. A lápiz yo los voy titulado todos. Es una de mis manías… Un poema sin título es como un niño sin nombre.


Cuántos poetas cultos, bien relacionados, con capacidad de mangoneo en este premio o aquel suplemento, y sin ningún interés. ¿Lo sabrán ellos? Piadosamente confiemos en la capacidad de autoengaño que tanto nos ayuda a sobrevivir.


un poeta no debería opinar nunca sobre sus propios poemas y mucho menos tratar de influir en los críticos. Una elegante displicencia es lo mejor. Que cada uno diga lo que le parezca.


…con los años uno se va convirtiendo en una caricatura de sí mismo. Aunque me temo que, en mi caso, hay poco que caricaturizar…


Viajes vividos, viajes leídos, cuando el tiempo pase la memoria acabará no haciendo mucha diferencia…


…“felicidad” me parece una palabra demasiado aparatosa, una centelleante araña de cristal que en cualquier momento puede precipitarse sobre los bailarines que danzan debajo.


La vida siempre está en otra parte.


…soy un poco inmisericorde con los que yo creo que no tienen demasiadas capacidades literarias, como si fuera culpa suya. Trataré de cambiar, pero lo veo difícil. (…) Lo único que la gente quiere es que se reconozca públicamente su talento, especialmente cuando no tiene ningún talento.





¡Qué triste cuando un amigo, al que apreciamos, nos envía un libro de poemas que no nos interesa nada! (…) Por mucho que disimule, acabará notando mi escaso aprecio. Y eso no se perdona. Más pronto que tarde dejará él también de admirarme.


No deja de ser divertido lo bien que se define cada uno a sí mismo cuando creer estar definiendo al otro.


No hay nada más ridículo que un escritor sin talento y que se cree el rey del mundo.


…son nuestros defectos de carácter, y no nuestras presuntas virtudes, los que nos hacen simpáticos a los demás. Alguien perfecto sería insoportable.


¿Nunca tuve yo ninguna preocupación que no se curara con una hora de lectura? Debo reconocer que casi nunca. (…) lo leído agranda lo vivido.



No es posible hablar de uno mismo sin hablar de los otros. El yo es un lugar lleno de gente.


…hacer de negro es una de las cosas que más me divierten… Me cuesta bastante menos escribir fingiendo ser otro que escribir fingiendo ser yo.


Nunca seré de los que se quejan de los demasiados libros.


El submundo de los premios (…) …abundan los prolíficos proveedores de basura galardonada.


Estoy un poquito harto de poetas jóvenes y de la benevolencia que hay que tener con ellos.


(Josep Pla) Plagiar requiere mucha lectura, mucha memoria; hay que saber dónde están las cosas. Los autores antiguos, los medievales, los renacentistas y los de la primera modernidad plagiaron tanto porque dispusieron de toda la lectura que en su tiempo era posible. Ahora todo el mundo pretende ser original, para justificar que no sabe nada de nada.


(Talleyrand) Existe un arma mucho más terrible que la calumnia: la verdad. (…) Una forma infalible de hacerse agradable a los demás es dejar que nos cuenten cosas que sabemos mucho mejor que ellos.


(Cocteau) Un poeta es un individuo que cuando más trabaja es cuando no hace nada.


…he tomado la precaución de enfadarme con todos los amigos del mundo literario. Así puedo elogiar a cualquiera que valga la pena sin remordimiento, y sin incumplir ninguna norma.


…escribir y escribir, dejar que el azar juegue con nosotros, olvide en nuestras páginas tesoros que ignoramos, o quizá sólo olvidadas herramientas, artilugios inservibles que el lector encuentra de pronto y le ayudan a abrir una secreta puerta


El hombre es una mala copia de Dios hecha por el diablo y abandonada en esta angosta esquina del infierno que llamamos mundo.


(Juan Ramón Jiménez)…una frase que ya he repetido más de una vez: En literatura, es siempre preferible la maldad inteligente a la bondadosa bobería.


…hay que tener cuidado cuando calificamos moralmente a los escritores. A veces llamamos bondad a lo que es sólo bobería, y maldad a lo que no es más que impertinencia e inteligencia.


(Pessoa) …lo mejor del amor no es el amor sino sus alrededores.


Nada detesto más que leer poemas con su autor delante mirándome con ojos de perrito faldero que espera que le lancen el terrón de azúcar de algún elogio.


…he hecho alguna vez el ridículo presumiendo de haber antologado antes que otros (…) a los nuevos poetas de más valor. (…)…no es un mérito por el que haya que esperar reconocimiento, sino una suerte por la que debemos mostrarnos agradecidos.


Me gustaría ser capaz, (…) como los poetas chinos, de escribir páginas y páginas sobre las cosas que pasan cuando no pasa nada.



Es el gran problema de todos los escritores, especialmente los que se dedican a la crítica. ¿Qué hacer con los libros no deseados que llegan con una más o menos amable dedicatoria? Algunos arrancan esa página, pero a mí no me gusta mutilar los libros (y además, cuando el tiempo pase, quizá la única gracia del volumen sea precisamente la dedicatoria). (…) Son libros de gente que no conozco y que, en la mayor parte de los casos, tampoco me conoce a mí. Simplemente alguien les ha pasado mi dirección y les ha dicho que escribo reseñas.


(Herberto Helder) Se escribe un poema con la sospecha de que mientras lo escribimos algo va a suceder, una cosa extraordinaria, algo que nos transformará, que transformará todo. (…)…una especie de gracia reticente, un don reticente. (…)…una vida nueva, una fuerza nueva y profunda (…) que se relaciona íntimamente con nosotros. Aguardamos la revelación.


Yo confío mucho en las infidelidades de la memoria. Errores, olvidos, lapsus sirven para hacer nuestra la literatura de otros.


A mí me gustaría que todo lo que he publicado, que todo lo que pueda a partir de ahora publicar, pasara inmediatamente al dominio público, que no tuviera que esperar a no sé cuántos años después de mi muerte.



Ser propietario de un poema me parece tan ridículo como ser propietario de un amanecer. (…)…la poesía no tiene dueño; el poeta es sólo un amanuense. (…) El único dueño es el lector.


…los escritores autobiográficos… (…) se escribe para dejar constancia (…) del día que pasa y que no ha de volver a pasar. Nadie más ve el mundo desde el lugar en que yo lo veo. Por eso escribo en primera persona.


…juega, como todos, a poeta incomprendido, a niño enfurruñado porque ve cómo los demás se comen el trozo de pastel que él cree que le corresponde…


Mis metas, que poco tienen que ver con lo que la mayor parte de la gente valora, me las puse yo. Lo que soy se parece bastante a lo quise ser.


…la mayor verdad son las mentiras de la fantasía.


Ningún libro del que yo hable, por muy mal que de él hable, carece por completo de interés.


…todos, en el fondo, nos creemos un santo varón por mucho que las apariencias parezcan indicar lo contrario. Yo, al menos, así me creo. Seguro que hasta el diablo se considera un buen hombre, o un buen ángel…



…me resulta imposible sentirme marginado, desdeñado, ofendido por el desdén de los antólogos, suplementos y demás parafernalia que algunos confunden con la gloria.


Al contrario que la mayor parte de los escritores de mi edad (…), yo no tengo la sensación de que el mundo esté en deuda conmigo. Quizá es que me conforme con poco.


Encuentros y desencuentros, sobreentendidos y malentendidos: la historia de cualquier vida. Uno se va acostumbrando.


Compro por la mañana lo que voy a leer esa misma tarde, o todo lo más al día siguiente. Y me gustaría tener a quien regalar cada libro una vez leído.


…Madrid: el Starbucks del Paseo del Prado (…)...un buen café, unos confortables sillones (o una mesa, al fondo, para escribir cómodamente), una atmósfera sin humos y sin gritos, gente que lee o habla en voz baja…


…vaya donde vaya, ni un solo paso doy fuera de mi biblioteca, que ha crecido tanto que ya se confunde con el mundo.


Levantarse tarde, no tener nada que hacer, sólo callejear, curiosear, darle vueltas a algún poema en la cabeza, acariciar el mundo. También hay días así, y se tarda en saber aprovecharlos. Yo estoy aprendiendo.

DOMINIO PÚBLICO
José Luis García Martín
ed. Llibros del Pexe, Gijón 2002

 José Luis García Martín o la cuadratura del círculo

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