El río de sombra (selección personal) I



EL RÍO DE SOMBRA, del gran poeta español Antonio Colinas, es o supone una relación cronológica de toda su Obra poética, editada en varias ocasiones -una de las cuales, la agrupada bajo el título POESÍA 1967-1982, fue Premio Nacional de Literatura en ese último año-, con sucesivos añadidos y pequeñas modificaciones en determinados versos a lo largo del tiempo, y hasta su última edición, titulada EL RÍO DE SOMBRA Treinta y cinco años de poesía 1967-2002, ha llegado hasta nuestros días como una Obra totalmente imprescindible para cualquiera que desee acercarse de corazón y con interés a la mejor Poesía en castellano de todos los tiempos.

Ofrezco aquí, en sucesivas entregas, los versos concretos que a mí personalmente más me hicieron gozar en su día, durante las primeras lecturas, aquellas primeras veces en  que me "enfrenté" feliz a ellos. Algunos de ellos se encuentran entre los que más me han hecho disfrutar en mi vida como lector de Poesía.

Antonio Colinas agradece vivir y eso se percibe tanto en sus versos... Escribe sin ira. Como aquellos juglares de la Occitania que cantaban al fin'amor. El arte del amor depurado. Poesía esplendorosa y elegante, de límpida tonalidad. 


Antonio Colinas y su perro, Golfo
(Enero 2010)


***


Si a mi lado vinieras esta noche
como el agua del lago hacia las rocas

(...)
                                    
                              Amor, si ahora
vinieses a mi lado, cuánto gozo
libaría la noche temblorosa
en mi pecho encendido...

(...)
                                   
                                   Y, turbándome,
pasas la noche, amor, por mi memoria.


*


Una noche de junio, en que la luna
cruce por los ramajes, partiremos
también nosotros de las aguas mudas
hacia la tierra de los muertos


*


Triste yunque de amor es este cuerpo.


*


Otra vez probaría la hermosura,
sin rostro, de tus labios en la sombra


*


Yo, en los lagares ciegos de tus venas, libaba
tu sangre, un nuevo amor para mi sed de hombre.


*


Si llegara el invierno enjaezado de oro
no serviría, amor, para calmar mis ansias


*


Aquí tengo los brazos abiertos como un río,
las venas descansadas, todo el amor del mundo


*


Alguien habló, dijeron que nosotros
éramos de otro mundo, que en las frentes
nos brillaba una luz desconocida.


*


Dejó de derramar la luna luz de azufre
y todo el firmamento quedó mudo, tranquilo.


*


Noche adivinadora de presagios...


*


Lejos de ti la noche bebe muerte


*


Creo que he amado mucho y necesito
otra clase de amor que no sea el mío.


*


Noche más pura que este sueño,
que el verdoso veneno de la copa
y de la poesía.


*


Quise con vuestros huesos hacer flautas, oscuros oboes de bruma


*


Fui abad entre los muros de Roma y era hermoso
ser soldado en las noches ardientes de Corfú.



*


deprisa, llegaremos aún a tiempo
de tocarle los pechos a la noche griega.


*


se abrieron las cancelas de la noche,
salieron los caballos a la noche,

(...)

y tú en aquel tranvía salpicado
a la orilla del agua por las barcas,

(...)

aquel rostro otoñal que no vería
nunca más, amor mío, nunca más

(...)

si me vieras junto a esta mesa oscura
con la manta y los vidrios de colores,
con el fuego apagado...

(...)

si llorabas las calles empedradas
te sentían pasar

(...)
                           ...si llorabas
adelfas en la sombra te sentían
pasar...

(...)

el viento abrió ventanas en lo negro
y un torbellino de perfumes agrios

(...)

si me vieras ahora junto al fuego,
penetrado de ti, de tu memoria

(...)

en aquel pabellón viví otra vida,
si llegabas de noche entre los pinos
brillaban a lo lejos los faroles,
sus galerías de cristal azul

(...)

y el grito de los cisnes en el lago
les anunciaba el paso de la muerte,
la enfermedad y el Arte y el deseo
y el no poder besar aquellos labios

(...)

cada noche llegaba la visita
de la Muerte con rostros diferentes

(...)
                              ...tienes todo
lo que perdí en tus ojos, concentrado

(...)

tú me entregabas lo desconocido...
¿recuerdas aún la historia del sepulcro?
entre el mar y las selvas de Tarquinia
alguien abrió el sepulcro de un guerrero
oculto desde el día de su muerte

(...)

(primavera en Tarquinia sepultada)
se marchitó la fiebre del guerrero,
el tiempo sepultaba un lirio joven
bajo los negros pinos
primavera en Tarquinia...

(...)

abre, Noche, tus alas sobre el claustro
de San Damiano y las torres de Assisi,
deja en el aire el cuerpo de la Umbría

(...)



tú me entregabas lo desconocido...

(...)

te recuerdo
bajo una lluvia de campanas negras,
bajo una lluvia de campanas lentas

(...)

si posara en tus venas una mano
sentiría la noche y sus campanas

(...)

morir contigo en esta tarde única

(...)

rueda la tarde como un casco de oro
sobre la filigrana del asfalto

(...)

¿son ramos o racimos esos labios?
morir sin estrujarlos, qué delicia,
verte pasar como un río colmado,
ser ajorca en tus pies, en tu muñeca

(...)

pasa, mujer, como una ola en lo oscuro,
pasa, mujer, como la noche pasa,
Amor tiene en los labios cicatrices,
morir sin poseerte qué delicia

tú me entregabas lo desconocido

(...)

fue aceitosa la noche, entre las cañas
vimos partir sin luz la última nave

(...)

un infinito gozo y una música
hecha con el silencio de la mar,
fue aceitosa la noche, entre las cañas,
vimos partir sin luz la última nave

Antonio Colinas
EL RÍO DE SOMBRA
ed. Visor, 2004

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