Parca-Aldea


No sé cómo llegué a la poesía de Mario Luzi. Esas cosas nunca se saben. O si se saben, se olvidan. Pero el caso es que llegué. Peregrinaje del alma.

Me encontré de bruces con sus versos durísimos, clarividentes sobre un tema que me apasiona: la Muerte. Un tema —el de la Black Lady— que me atrae sobremanera en Poesía. Piedras hincadas en el suelo que me protegen frente a la caballería.

El acercamiento de la mayoría de los poetas a este tema tan escabroso y olvidadizo nunca es muy claro, no suele quedar muy claro. Tienden a evitarlo, a casi no mencionarla, y mucho menos a enfrentarse directamente con ella. Tabú donde los haya. La Muerte es el No-Lugar, la Utopía. Ningún Lugar.

En PARCA-ALDEA de Mario Luzi (Florencia 1914-2005), vemos la figura de la deidad, Cloto, que hila la vida de los hombres y cose pasado con presente (la fusión de pasado, presente y futuro será un tema preferente en toda su trayectoria poética); une la vida del hijo a la del padre, envuelto todo ello en una cotidianeidad representada por esa conversación sobre vidas, bodas y muerte.

La altísima obra poética de Mario Luzi es una de las más interesantes del siglo XX en Europa y sigue siéndolo en nuestros días y aún por mucho tiempo. Sus poemas permanecen escritos como leyes antiguas en una columna en el templo del dios. Representan para mí la quintaesencia de la Poesía, por la pervivencia de la Cultura.

*


PARCA-ALDEA

Largamente se habló de ti en torno al fuego
después de las oraciones de la tarde
en estas casas grises donde impasibles
el tiempo bate los rostros de los hombres.

Después la conversación recayó sobre alguno y sus haberes,
sobre bodas, muertes, nacimientos,
el melancólico ritual de la vida.
Alguien, forastero, pasó por aquí y desapareció.

Yo, vieja mujer en esta vieja casa,
coso el pasado al presente, tejo
tu infancia con la de tu hijo
que atraviesa la plaza con las golondrinas.




***


…Sombra, nada más que una sombra es mi vida
por las calles que abarrota mi recuerdo impasible…


***


…Y ahora que para ti
morir es cada vez más profundo,
para mí existir es no olvidar…


***


…Y  tú jovial acoges y contradices
en un instante a la muerte…


***


…El médico se inclina sobre la llaga,
ríe si nosotros decimos muerte, insiste
en que todo debe convertirse en vida
o en algo que se le parezca…


***


…desaparecer en el polvo o en el fuego
si el fuego más allá de la llama dura todavía…


***


…Ese poco de mundo que aparece
por esta tronera de los sentidos….


***


…y en ese instante pincha más profundamente
el corazón la espina de la vida…


***


…que no se percibe nunca la vida
tan fuerte como con su pérdida…


***


…en ese nada pensar a pleno sol en presencia de su obra
royendo con los otros obediente los pastos de la “armonía completa”…


***



— ¿Dónde me llevas viaje, hacia la curación?
¿de mí mismo o de qué otro mal?
¡Eh! ¿quién puede decir
si este hormigueo por el que pasamos
son ruinas o esporas? Y además
¿cómo orientar
el mapa del dolor humano, cómo
leerlo? está todo descolorido
por los años y la intemperie,
desusado en las palabras, desechado en el alfabeto—
se desploma precisamente al final
de la jornada, delirante
borracho de vejez
mi compañero más valiente,
perdido, perdido su evangelio.


***


…suena
una punzada de remordimiento
que hiela la sangre, coagula el mundo…


***


…así
nadie en el mundo sabe nada
de nosotros, de nuestro viaje…


***


…¿pero qué casa era la nuestra?
no era la prometida morada,
era como las demás
una tienda poco firme
plantada en el desierto
durante el éxodo…

…no es allí
donde consume el deseo
la propia muerte…




***


…No sabe,
ni quiere. Saberlo es la muerte misma.


***


Vuela alta, palabra, crece en profundidad,
toca nadir y cénit de tu significación…


***


Los hombres o su máscara
cuando por una señal incomprensible
allí en la bulliciosa comedia
la acción se interrumpe
y cesa, de golpe, el juego de los personajes
                                                                          helos aquí
que despiadadamente
sorprendidos por ese vacío
y en él por un fulmíneo coágulo
cada cual de su incierta verdad resaltan
todavía más desgarbados,
arrancan todavía más fatuos
en aquella neutra desolada laca, todos,
aquellos que se adormecen
en su grandeza presunta o fingida
y los otros que vociferan
y pisan concitadas nulidades, todos,
todos igualmente…
                                   pero no es
esto el resplandecer
imprevisto del infierno,
no es la muerte, ésta, es la siembra,
sólo así retoñan
y son reconquistados para el movimiento,
para el fuego, para la eterna metamorfosis.


***


…en la partícula más interior
de ese pensamiento, se fija
allí, se anida
el prófugo incesante de la muerte,
solo sin profetas ni apóstoles,
solo en su imagen,
reentrada la palabra…


***


…Se despejan,
                          se purificarán,
leerán entonces esa escritura…
Y ¿qué será?
                          nada salvo un mensaje
de la vida a sí misma…

MARIO LUZI
ANTOLOGÍA DE POEMAS 1932-1998
Selección, traducción y prólogo de Pedro Luis Ladrón de Guevara
ed. Huerga & Fierro, 1999

el lamento frío y duro de Mario Luzi

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