Lucida Carmina



No es cierto que hombre y Mujer seamos iguales. Ni mucho menos pensarlo así en poesía. Yo sería capaz de distinguir a ojos cerrados —y sólo escuchando versos— un poema escrito por un hombre, del que hubiese escrito una Mujer, si me los ponen delante los dos sin decirme el sexo de su autor o si me los recitan con una voz neutra. Y no es ningún farol. Lo tengo comprobado. Podemos comprobarlo. Y no me creo por ello llamado a ejercer ningún dogma en ese sentido.

No estoy diciendo que seamos los hombres mejores ni peores poetas, ojo. Ni existe victoria de mayor enjundia en nuestros versos. Qué bah... Sólo digo que tenemos el alma diferente. Muy diferente. Y más para la poesía. A una escala inusitada. Porque tampoco es la misma la profundidad que el espíritu de una y de otro reclama para la lírica.

Tácheseme de “machista” si se quiere -alguno/a ya lo estará pensando...-, que cargo enseguida con el muerto si procede, pero a mí que no se me intente vender gratis esa igualdad teórica entre ambos, ni en la medida de su genio. Que no me la creo. Ni ninguna mujer inteligente se la cree, claro. A otro perro con ese hueso roído y mohoso. Que los hombres, a sus pasiones, y la Mujer, envuelta en la niebla del Misterio.

La Poesía aparece filtrada de forma distinta en la sangre de una y en la del otro. Se hace molde, carne, atributo en otro modo y manera distintos. No es el mismo el Placer que experimentan hombre y mujer en el momento afín de entregarse a Ella. Que en desigual modo penetra en sus cuerpos, estoy seguro. 

Y Ella nos recibe en su Casa dionisiaca a los dos, hombre y mujer, entrando por diferentes puertas, vestida con diferentes túnicas, enjoyada o desnuda según sea el caso. Que no me vendan a mi Antiguas Farsas, que no ya no me las creo, no.


Hombre es hijo pródigo de la Poesía, hijo a veces bastardo. Pero Mujer…, ay dioses, Mujer la lleva consigo en su seno a donde quiera que vaya y le plazca. Es ése y ningún otro su Destino. Su seno de aromas húmedos a rosas la porta. Catálogo de maravillas.  

Que Poesía es Mujer. Y Mujer es Poesía. Ósmosis de nuestras vidas. Estoy tan seguro... 
Y Mujer no se entrega a la Poesía, porque no necesita a Ella entregarse. Viaja con Ella en el mismo carro hacia el sol, nace con Ella en la misma noche primera del alma, es su palabra. Se hace uña y carne con Ella. Perfume del alba en sus entrañas. Ciega ventura en su baile al sol, por conocimiento o por instinto, qué más da... 

Porque distinta es la forma en que Mujer se entrega a su destino, Mujer es energía que mantiene el orden de las cosas. Lucida Carmina.

Puedo verla bailar ante la Esfinge 
en diluvio de rosas encarnadas…

 

Publicar un comentario

  © Blogger template Shush by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP