Museo de Cera (edición anotada) III


Cada cierto tiempo, uno, dos o tres meses, no más, tengo que volver a MUSEO DE CERA de José María Álvarez. Siento ser pelma con el tema pero es que no hay nada que me haga sentir mejor. Nada que me coloque mejor las cosas en su sitio. La cabeza ordenada de ideas que bullen este magno libro las apacigua.

Es, con el sexo, lo único que me relaja. Antes de ello, claro, me da placer, a veces en grado supremo, y luego me suelta, me relaja..., y ya está, como nuevo.


Y sucede que cuando lo abro y entro por cualquiera de sus páginas al azar (tiene casi mil), después de ese tiempo prudencial sin tocarlo, en que el libro duerme en el estante predilecto de mi biblioteca de casa, noto enseguida a su contacto como si me ardieran de repente las manos, los ojos, las piernas, los labios. Es cierto, no estoy como siempre exagerando. Creedme.

Noto la vida quemar, su calambrazo de inmediato, y todo vuelve a estar de nuevo en su sitio. El Orden regresa a mí desde el Caos. Su fuego purificador.


***





ENTRE AQUELLAS RUINAS Y DESPOJOS[1]

«Están llamando»
WILLIAM SHAKESPEARE

La belleza del alcohol su luz de inteligencia
va desplegando ante tus ojos
su prodigio

Harto ya de mujeres
de política de intelectuales.
     Una
habitación de hotel Amas
vivir en hoteles (Otro día
se ha ido—El coloquio en la Universidad la firma
de libros luego las mismas estupideces una y otra vez la gente
que quiere conocerte la cena interminable)

     Ahora
por fin estás ya solo
Bebes tranquilo. Te has traído
«The conduct of war»
      de Fuller[2]. Espléndido
libro Pero el vodka te ofrece
otros paisajes: Te ves de niño en una habitación
de hotel—escribes
(¿una carta? No, seguramente no; pero) distingues
con claridad una fecha: 1950. Ahora son paredones
encalados cosidos a balazos. Un bar, estás
bebiendo con Onetti[3], te habla de Carmen
Amaya. La
terraza del Pincio[4] una tarde de Septiembre
y Roma desvaneciéndose en el crepúsculo. Una
noche en Atlanta[5], muy borracho y leyendo a
Malaparte[6].

       Desde
que el dinero está en las manos
que está, bueno, supongo
que no hay nada que hacer

   ... Si, quizás
—te hubiera dicho Welles[7]—esto, fumar, leer un
buen libro, llamar luego que manden

una mujer. No tardará mucho ese momento
en que habrá de encubrirse todo rastro
de lucidez cultura de buen gusto

      Lawrence
ya lo sabia
¿no?
Antes de Arabia. Lo
supo siempre.

Ahora estás en el campo. Una mañana
de sol inmóvil En una sombra del jardín tumbado en una hamaca
disfrutas con las Memorias de Cellini[8] Tu
abuelo te llama subes
con él a una azotea recorre con su dedo
los labrantíos todo esto
que ves es tuyo, dice Será
tuyo. Y ahora es Paris la rue
Marx Dormoy[9] (actualmente frecuentas otros barrios)
veintiséis años atrás. Sientes un frío
espantoso. Cargas una maleta
con doble fondo
que has de pasar por la frontera
con propaganda[10]  
      Pressing lidless eyes and waiting
for a knock upon the door[11] El viejo Eliot
Otro de los pocos que vio el
desastre

Aunque supongo que es en Barcelona
donde de pronto. Llovía mucho. El tren
empezó a moverse. La lluvia en los cristales (como
una película) Encendiste
un cigarrillo, y al mirar de nuevo era una extraña
fosforescencia en la lluvia
cuanto quedaba. Después fue siempre todo

de otro modo.

Pones los pies sobre una mesa, reclinas
tu cabeza. Beber,
pensar. Como en un avión. Ningún sitio
mejor
para pensar.
Así, Fabio, me enseña descubierta
su esencia la verdad, y mi albedrío
con ella se compone y se concierta[12]

O aquel comienzo Squire Trelawney, Dr. Livesey[13] O
Cuando de pronto a medianoche oigas[14]
O En un lugar de la Mancha o En los últimos decenios, el
  interés por los ayunadores[15]

Borges y Welles son los dos hombres
que más has respetado.                Y

ya con cierta niebla, reflexionas: No
puede mezclarse
escribir con nada. No es esposa
paciente, es una amante
celosa, posesiva. Si dejas de mirarla
te abandona

Ahora se te aparece Rita Hayworth
En «Gilda» Qué
mujer, Dios mío
Piensas en una serie de poemas
sobre Rimbaud
Lo que de verdad interesa Cuando ya deja
de escribir

Sí, eso o terminar
de una maldita vez
el libro de paseos por Venezia[16]  

      La
madrugada y la bebida
van invistiéndote de una nobleza
excepcional Como a Octavio de Malivert[17]
ya nada puede impresionarte
ni los infortunios de la virtud
ni la prosperidad del crimen                       Piensas
en el mar. Volver pronto, las playas solitarias
del Invierno[18], su olor. El sol.

          Lo que ahora estos necios
llaman Cultura
Hay que prenderle fuego
Como el gran Wilde decía
en The importance of being Earnest[19]  
más de la mitad de nuestra moderna Ilustración depende
de lo que no debería leerse

        La luz sin fuerzas
del amanecer sume
los vasos y tu rostro en una especie de
muerte.

El último
trago, va por ti

Los dioses de la noche
—dices—esos que otorgan
mujeres y lecturas
sean conmigo.

Después vas al lavabo, orinas
abundantemente, te
miras al pasar en el espejo, coges

el Fuller, y te metes en la cama.




DON’T YOU THINK I LOVE YOU[20]

  «Sin otra compañía que el vino
El ala de las tinieblas se abría suavemente»
IBN HAZM
«Lo turbio de una hora trasnochada»
RAINER MARIA RILKE

Qué volverá de aquellos años
abandonados como un baile

La vida transcurrió de prisa
quemó todo
abrió agujeros
desclavó las cosas
huyó lleno el estómago

Los rostros se han dorado

Oh niñez

       tú
das
las cartas





THE DECK TOWARD THE END OF THE
FIRST NIGHT WATCH[21]

«Mi nacimiento no trajo ningún bien al mundo.
Mi muerte no disminuirá su esplendor ni su belleza»
OMAR KHAYYAM
«Que esta torre desnuda
Sea ruina sin techo donde el buho
Anide en las destruidas colañas y grite
Su desolación al cielo desolado»
WILLIAM BUTLER YEATS

Antes de levantar los ojos de estos versos
Ya no seré más que el polvo de una época
Que no será recordada





TODO LO QUE NECESITO ES DINERO

  «¡Malditas bestias! Vais a gritar ¡Viva la República!
 mientras cae la cabeza de la República»
DANTON AL PÚBLICO DE SU EJECUCIÓN

Vivir Llevar el cuerpo hasta ese extremo
En que todo se revela
Qué importa que el Infierno esté a la vuelta
Si ves la Luna de la vida
Oh luz de la Derrota
 




EL FANTASMA DE LA ÓPERA[22]

«Las flores que cubren el opio de misteriosos aniquilamientos»
LAUTRÉAMONT
«Cuajarones de sangre del siglo XX»
GOTTFRIED BENN

La mano que levante la porcelana de esta máscara[23].
Que rompa la dulce crisálida de inusitadas suavidades.
Quien baje las escaleras de este sótano
como el esqueleto del mar
hasta mi. Quien
hasta mi.
Con el odio que los resentidos amasan con avidez,
se acerque, me crea muerto,
atraviese el cerco de salmuera con que protegí mis intereses, y
constatando mi rigidez (aparente)
decídase
a
tocarme,
a levantar la porcelana de esta máscara,

    quien
tanteando por las abandonadas obscuridades,
atraviese las llamas, los salones,
los jardines y firmamentos
quietos
     en los decorados, pretendiendo
¡si, pretendiendo!
bajar a este sótano, apartar
las cortinas, las ropas, los objetos,
restos de Óperas, espejos
que substraje
para vestir con ellos mi suicidio, decorarlo, encerrar
—urna de niebla— la única
Libertad que yo he amado: no tener que mostrar
otro
gesto
que mi desprecio por la mediocridad.

                                               Y pretendiendo
(más aún que pretendiendo: usando los aparatos que los suyos
le han encomendado —“¡Termina con él!” le han ordenado)
       haga
caso omiso de mi gloria, sea capaz de acercarse
hasta donde me pudro
en mi caldo de orgullo,
palpe, hurgue, descúbrame, y hendiendo
la porcelana de esta máscara
intente despegarla de mi rostro,
de lo que queda de mi rostro,                           ése,
ah, ése





SACRA LUCERNA[24]  

«Dar belleza y quizá cierta dignidad a esta obscura desbandada hacia la muerte»
EÇA DE QUEIROZ

La luz de morgue de las autopistas
al amanecer. El universo
fascinante
de los faros. Estás
cansado de conducir. Ves
pasar a lo lejos las
luces de Niza. Buscas
cualquier emisora. Metes
una cinta. Y, ah

Mozart. En ese instante
cuando el coche y tú y la música sois
un solo ser inolvidable, hermético, lanzado
a 170 km por hora como a través de una hendidura
del mundo que se cierra
violentamente a tus espaldas.
En la crisálida perfecta
del automóvil, con el panel iluminado
bellísimo como New York en la noche. Y
Mozart,
«La flauta mágica».
Y el humo de ese cigarrillo que te da la vida. 






PAR DIVERS MOYENS ON ARRIVE A
PAREILLE FIN[25]

«Faticosa Luna»
JOHN MILTON
In memorian Gilbert Keith Chesterton

¿Dónde me esperas, Muerte?
O tampoco tú sabes
el lugar de la cita, también tú te encaminas
a ciegas.





NEBELGLANZ[26]

  «—Qué hermosa está la noche.
 —Con belleza de mujer, señora»
HONORÉ DE BALZAC
«... y a los buenos remeros, así les dijo»
HOMERO

Cómo sonaba Benny Goodman[27] aquella
noche, cómo sonaba. Plata en la
sangre. Ya cerca de las cuatro,
en aquella espesura de alcohol y de amistad.
¿Te acuerdas, Pepe Serrallé[28], te acuerdas, Tasos[29]?.
John Giorno[30] bebiendo cerveza tras cerveza;
Villena[31] se había ido con un chico;
Brines[32], allí sentado, sonreía dichoso;
Felipe Benítez[33] hablaba con Parcerisas[34] y Marzal[35]
de no sé qué, y una muchacha
de ojos luminosos como amapolas los miraba.
La noche exprimía
el fin de aquellos días, todos juntos.
Y nosotros los veíamos irse,
con el último vaso entre las manos, ese vaso
que a veces ya se inclina
y se desborda. María
Kodama[36], ¿te acuerdas? ¿Te acuerdas, Carmen[37]? Cómo sonaba Benny
Goodman. De pronto,
Tasos, Benítez, Serrallé,
Brines y yo, nos miramos.
Fue un segundo.
Un segundo de silencio trasparente.
Nos mirábamos como si fuésemos espejos.
Y entonces
sonreímos.
Fue como un escalofrío de alegría.
Sí, todo estaba claro. Nos queríamos.
Y entonces
Benny Goodman sonó como nunca,
y aquel bar de repente fue una nave
que nos llevaba a todos nadie sabe a dónde,
pero juntos, unidos,
y felices,
esperando ya sólo
la sonrisa de Atenea
la Diosa de claras pupilas.





ESTAMPA DE MURCIA

  «En el punto fijo del mundo giratorio»
THOMAS STEARNS ELIOT

El muro azafranado de una iglesia[38]  
barroca, en la frescura
de la sombra de unos árboles,
     y a su amparo
unas mesas de bar[39]
sin nadie
en la soledad de la siesta.
La luz adormecedora
del Otoño, corona
un silencio elegante, hendido apenas
(como si una uña golpease
una copa de cristal) por risas jóvenes,
muy jóvenes, que vienen
del interior del bar.
Unas palomas
buscan junto a mis pies un poco
de comida.
En la luz jubilosa
—frescura de aljibe—dejas que tus sentidos
muy despacio
vayan adormeciéndose, fundiéndose
con la paz de la hora, en la belleza
de este ámbito, en la ventura de esas risas
que el aire trae.
    Todo lo que contemplas
va sumiendo tu alma
en la más intensa complacencia,
y esa imagen hermosísima,
como si Venus se desperezase,
se hace voz que susurra en tus oídos: el Arte
de vivir.






MORALIDADES[40]  

«Yo hubiera querido entrar en la Tierra de las Tinieblas, pero desistí de ello por lo penoso que resulta encontrar allí víveres y por el escaso provecho que me depararía»
IBN BATTÙTA
«¡Valor!»
CAPITÁN MARRYAT

No temas a la muerte,
Pues es el mismo sueño que la vida,
Y en ninguno somos nunca.
El Azar es nuestro padre.
La enfermedad que asola la ciudad o la belleza del cielo
son el mismo Azar.
A él me entrego.
Ríete de los dioses. Y adóptalos sólo
para defenderte de la locura de los hombres.
Amor, fortuna o derrota,
todo es tan efímero
como la lozanía de tu piel.
Y durará más el banco en que te sientas
para escribir que las palabras escritas.





MUCHACHOS NO PODÍA SACARLA DE MI CAMA

  «Condenado en el regimiento británico al que pertenecía a perder nombre  y grado y ejecutada la sentencia. Su propio ejército en retirada lo había dejado por muerto en un fangoso campo de Georgia, y lo mismo hizo luego el ejército norteamericano que avanzaba; unos y otros se equivocaron. Cuando por fin volvió a reunirse con los suyos cuatro años más tarde, en Harrodsburg, Kentucky, caminaba con una pata de palo de fabricación casera y seguía llevando su espadón de doble filo.Llegó con el tiempo justo para enterrar a sus padres; luego pasó por un largo periodo en que vivió con su personalidad partida en dos, tratando de ser lo que él creía ser, maestro de escuela; pero acabó renunciando al esfuerzo y pasó
 a ser lo que realmente era: jugador»
WILLIAM FAULKNER
A Sócrates

Sin deseo      Inútilmente

Como esta ciudad
Como estas calles
A la caída de la tarde
Dorarse bajo el último
Sol

Que el desprecio construya tu casa
Y el amor la defienda
Que la violenta espuma del pasado
Nunca brille en tus ojos
Y que nadie sino tú conozca
Las llaves de tu puerta

   Todo
Angel es terrible[41] dijo
Rilke

Corona
La soledad con todo el horizonte
De tu lucidez

Y aguarda solamente
Ya vivir y morir como has querido 






CRISTALERÍA DE SEDA
 
 «Mi relato será fiel a la realidad o, en todo caso, a mi
recuerdo personal de la realidad, lo cual es lo mismo»
JORGE LUIS BORGES
«Mas cruzando los bosques no hay ya ningún camino»
RUDYARD KIPLING
A Txaro Santoro

Escucho el Trío n.° 6 para piano violín
y violonchello en Si bemol mayor
de Beethoven[42] Miro
los retratos de Borges y de Shakespeare
que me miran[43]  
Tengo en mis
manos una
pitillera de plata que compré
a un anticuario en Istanbul
su anagrama bellísimo
GL Quién y cuándo
con cuánto amor encargaría
esta pieza
Y aquél para quien iba destinada

      Deseo
seguir bebiendo Deseo
leer de nuevo a Conrad[44]
       Unos metros
debajo de mis pies
hace 2600 años hombres que venían del mar
levantaron a otros dioses un templo
Y hay serenas
madrugadas en que la noche restituye
murallas heladas
barcos de oro y puertos sumergidos
viejas canciones de Fenicia

Ni una piedra siquiera
de tantas puertas como tomé
cubrirá mi memoria
       En esta hora
engaño ya no cabe
Sino firme
gesto y sereno pensamiento

        Mi linaje
no aplacará rigores de otro César

Sé lo que nunca
he de tener La página
que nunca será escrita
La mujer que nunca será amada
Los afectos perdidos

      Silencioso
          afilo
una espada
que también la muerte detendrá

Al tiempo que ha pasado por mi cuerpo
madurándolo abriéndolo
a la sabiduría amor belleza
encomiendo esta hora

Acepto





SOLEILS COUCHANTS[45]

  «Ciudad donde la abundancia se derrama a manos llenas
Y jamás un extranjero la contempló sin admiración»
WILLIAM SHAKESPEARE

Llegué una tarde de Verano.
    Con la resaca
aún de aquellas noches
en El Cairo, finas como una espalda de mulata,
todo el alcohol del mundo.
Y el vuelo no fue bueno,
aunque la mar resplandecía
como plata hirviendo.

     Entonces
aquel aeropuerto de
locos, el viaje en un desvencijado
Buick[46] de los 50.
       Al fondo
como la estampa de un cuento
empezó a dibujarse la ciudad.
Olía a marisco. Apuré la ginebra
que me quedaba. En el poniente
flotaba un vaho de cristales
fríos y dorados.

Era Istanbul. La ciudad deseada.

Mucho en mi corazón por largos años
me había llamado desde ese nombre.
La Historia, los relatos
de amigos, pinturas, libros; lo que yo deseaba
hallar en algún sitio: una especial
mixtura de exotismo, belleza y abandono donde
perderme.

En el hotel tomé dos o tres copas
y después caminé sin rumbo por sus calles,
fui dejando a mi cuerpo impregnarse
de su olor. Cené pescado en una taberna
que me recordó las de Sevilla.
Continué después andando,
y tarde ya en la noche
encaminé mis pasos a la Torre[47].
Estaba terminando un espectáculo
tosco[48]. Salí
al balconcillo
que la circunda.

                  Ante mí se extendía
bajo la Luna, aquel sueño de tantos
hombres. El esplendor
de la Süleymaniya[49], Santa
Sofía, la Mezquita Azul, la Yeni Camii[50], el Cuerno de Oro[51].
Y cuando di la vuelta,
las luces de Asia.

La ciudad resplandecía como una puta sabia
excitándome.

      Brindé
por el último emperador, aquel chiquillo
que salió a la batalla despojado
de sus dignidades, para morir como uno más
en el ocaso de su mundo, después alcé mi copa
por el final del mío, y
por mi fortuna en contemplar la maravilla.

Cuando volví al hotel
hice subir otra botella.
Y fui bebiendo mientras contemplaba
la ciudad por la ventana.
Medité en cuanto había sucedido
en ella,
  el poder, el comercio, el amor,
la corrupción y la grandeza,
el mecanismo inexorable y ciego
de la Historia, el Arte, lo que lentamente
había rezumado
su indeclinable, misteriosa
belleza, a que hombre alguno
ha escapado.

Empezó a amanecer. Una neblina
como el polvo de huesos
de todas aquellas razas,
de todos aquellos sueños...

Dios, era tan hermosa!

Y entonces supe que Istanbul
era la ciudad de mi vida.
        Que su contemplación
bastaba para la felicidad.
Que esa belleza turbadora es cuanto
podemos sentir del vasto orden, y quizá
de la helada mirada del Destino.


MUSEO DE CERA
JOSÉ MARÍA ÁLVAREZ
Edición anotada inédita de Alfredo Rodríguez






[1] entre aquellas ruinas y despojos es parte de un verso tomado del soneto de Góngora a Córdoba. Si entre aquellas ruinas y despojos / que enriquece Genil y Dauro baña / tu memoria no fue alimento mío,/ nunca merezcan mis ausentes ojos / ver tu muro, tus torres y tu río...,
[2] J.F.C. Fuller (1878-1966), militar e historiador, uno de los mejores críticos militares ingleses, publicó en 1961 su obra the conduct of war 1789-1961: a study of the impact of the french, industrial and russian revolutions on war and its conduct.
[3] Juan Carlos Onetti. Escrito uruguayo (1909-1994), que fue amigo personal de Álvarez, e incluso se hospedó durante un tiempo en su casa.
[4] En la piazza Spagna de Roma, subiendo la escalinata, es posible acceder a la terraza del Pincio, desde donde se divisa uno de loa panoramas más espléndidos de la ciudad. Es uno de los lugares preferidos de JMA para contemplar el atardecer.
[5] Se trata de un viaje de JMA en 1978 a EE.UU., en el que recorrió en coche los campos de batalla de la guerra de Secesión, Atlanta, Chesterton, New Orleans...
[6] Pseudónimo de Curzio Suckert. Escritor, periodista y director de cine italiano (1898-1957) de estilo neorrealista.
[7] Orson Welles.
[8] Benvenuto Cellini (1500-1571), escultor, grabador y escritor florentino que se convirtió en uno de los orfebres más importantes del Renacimiento italiano y realizó monedas labradas, joyas, floreros y adornos exquisitos.
[9] Invierno de 1963, Álvarez con 21años en París viviendo la bohemia en el 18º arrondissement (distrito).
[10] Propaganda anti-franquista.
[11] ...apretando ojos sin párpados y esperando un golpe en la puerta. Se trata de un verso del poeta angloamericano T.S. Eliot perteneciente al Canto II, titulado a game of chess (una partida de ajedrez), dentro de su impresionante poema the waste land (la tierra baldía).
[12] Así, Fabio, me enseña descubierta / su esencia la verdad, y mi albedrío / con ella se compone y se concierta  Se trata de una estrofa entera de la epístola moral a fabio, una de las más bellas páginas de nuestras letras, atribuida al poeta sevillano del barroco Andrés Fernández de Andrada (1575-1648).
[13] El caballero Trelawney, el doctor Livesey... Es el comienzo de la novela la isla del tesoro, de Stevenson.
[14] Es el primer verso del famoso poema el dios abandona a Antonio, de Kavafis.
[15] Es el comienzo del cuento el artista del hambre de Franz Kafka.
[16] Nunca lo terminó como tal. Las impresiones sobre sus numerosos viajes y estancias en Venezia han quedado recogidas en sus libros de diarios (diario de la serpiente de bronce y diario de la lágrima de ahab)  y en sus memorias (al sur de macao y los decorados del olvido).
[17] Octavio de Malivert es el personaje principal de armancia, la primera novela de Stendhal.
[18] Se trata de las playas del Mar Menor.
[19] la importancia de llamarse ernesto, la famosa novela de Oscar Wilde.
[20] ¿No te crees que te quiero? Es el título de una canción de Billie Holiday.
[21]la cubierta hacia el final del primer turno de guardia de la noche. Es el título del capítulo 120º de la novela moby dick de Melville.
[22] Novela del escritor francés Gaston Leroux (1868-1927), inspirada por la también novela TRILBY de George du Maurier. Fue publicada en 1910 y ha sido adaptada numerosas veces para películas y actuaciones en teatros. Novela gótica que combina romance, terror, misterio y tragedia. La historia trata de un hombre misterioso que aterroriza la Opera de París para atraer la atención de Christine Daaé, una joven vocalista a la que ama.
[23] El Fantasma se siente celoso de la relación de Christine con el vizconde Raoul, y la invita a visitarle en su mundo debajo del edificio. Ella acepta, y abajo en las catacumbas descubre que su ángel es en realidad un genio musical deforme que lleva una máscara para ocultar su cara aberrante.
[24] Sagrada lámpara. Palabras extraídas de un verso del paradiso, Canto XXI, de la divina comedia de Dante. Io veggio ben, diss' io, sacra lucerna, / come libero amore in questa corte / basta a seguir la provedenza etterna; Bien veo, dije yo, sacra lucerna, /  como libre amor en esta corte /  basta para seguir la providencia eterna;
[25] por distintos medios llégase a igual fin  (o por diversos caminos se llega a semejante fin)  Se trata del título del capítulo I del Libro I de los ensayos de Montaigne.
[26] Neblina. Algo nimbado. Quizá extraído del comienzo del poema de Goethe titulado a la luna (an den mond)  Füllest wieder Busch und Tal / Still mit Nebelglanz, Otra vez me llenáis, arbusto y valle / tranquilamente con una neblina espléndida
[27] (1909-1986) Clarinetista y director de jazz americano, conocido como El rey del swing.
[28] José Daniel M. Serrallé (Sevilla, 1959), poeta amigo de Álvarez, como todos los demás poetas que aparecen en poema.
[29] Tasos Denegris, poeta griego.
[30] Poeta americano nacido en 1936. Iniciador contemporaneo de la poesia como performance. Fue colaborador de Andy Warhol y William Burroughs.
[31] Luis Antonio de Villena (Madrid, 1951), poeta.
[32] Francisco Brines (Valencia, 1932) poeta.
[33] Felipe Benítez Reyes (Rota, Cádiz, 1960), poeta.
[34] Francesc Parcerisas (Begues, Barcelona, 1944).
[35] Carlos Marzal (Valencia, 1961).
[36] Viuda de Jorge Luis Borges.
[37] Carmen Marí. Mujer de José María Álvarez.
[38] Podría ser la iglesia de la Merced, uno de los mejores ejemplos del barroco murciano.
[39] Se trata del Café del Arco..
[40] Hay un género poético que se llama Moralidades.
[41] Es parte de un verso dentro de La Primera Elegía, en las elegías de duino, obra escrita en 1929 por Rainer Maria Rilke. Pues la belleza no es nada / sino el principio de lo terrible, lo que somos apenas capaces / de soportar, lo que sólo admiramos porque serenamente / desdeña destrozarnos. Todo ángel es terrible.
[42] Una de las tres Obras más grandes de la historia de la Música, según Álvarez, junto con el último concierto para piano de Mozart (el nº 27) y La Ofrenda Musical de Bach.
[43] Dentro de su casa de Cartagena, en lo que él llama su Estudio o Biblioteca (donde Álvarez trabaja) hay retratos de sus escritores favoritos, sus maestros, como él los llama.
[44] Joseph Conrad (1857-1924), novelista polaco nacionalizado inglés que escribió en esta última lengua.
[45] crepúsculos (o ponientes)  Título del primer poema, en el apartado titulado paisajes tristes –dedicado a  Catulle Mendès-, de la obra poemas saturnianos (poèmes saturniens), primer libro publicado por el poeta francés Paul Verlaine en 1866.
[46] Marca de coche.
[47] Torre de Gálata, en la zona de Taksim, tiene la mejor vista de Estambul.
[48] Baile folklórico para turistas con bailarinas españolas.
[49] Es la mezquita más grande de Estambul.
[50] Una de las mezquitas más populares de Estambul.
[51] El Cuerno de Oro es un santuario en forma de cuerno que desemboca en el Bósforo y divide la parte europea de Estambul en la ciudad vieja y la parte de Gálata.

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