Itinerario para Náufragos


No hay que ser malos. Hay que creer en el prójimo. De vez en cuando, de cuando en vez, alguien te aporta algo. Es cierto aquello que se suele decir -eufemismo demagógico-, de que de todo el mundo se aprende, todo el mundo tiene algo que enseñarte. Hasta el más tonto.

Entonces es cuando acudes, taciturno y perezoso como siempre, a una de esas "comprometidas" tertulias literarias a las que te invitan, y un buen día descubres una joya -escondida hasta ese momento para ti-, alguien te revela el prodigio, la Obra de Arte que no conocías, que no se te había aún concedido por los dioses.

Alguien, un poeta cualquiera -que más da el nombre-, amigo o no, buena o mala persona, con el alma más o menos limpia, propone un libro, un poemario a comentar en el próximo encuentro, para dentro de uno o dos meses (dos mejor que uno, que con determinados poetas hay que dosificarse, so pena de que acaben subiéndosete a la parra).


A los pocos días lo compras, desengañado y escéptico, en la librería más cercana a tu casa. Vas por el camino de vuelta con el libro en la mano pensando: a ver qué nueva filfa despreciable me hacen leer esta vez...

Te lo llevas al trabajo para leerlo allí en los descansos -no le concedes ni el beneplácito ni la honra de tu lugar de lectura en casa, tu "crisálida perfecta"-, cuando de pronto y sin jamás esperarlo surge la Maravilla, la veta de Oro más pura en la mina más honda. Belleza de la vida que lo justifica todo. Lo va puliendo todo. Velándolo. Comienza otra vez la Ceremonia...


***

...belleza aniquilada
que aún deslumbra a tus ojos...
(...)
Si debemos morir, ¿por qué la vida,
sobre cualquier lugar de la memoria, continúa esperándonos?
(...)
                     No sabes ya si vives,
o si sueñas o has muerto y no te has dado cuenta...

*
                     
                     ...La luz es un estanque
que habita la memoria...
(...)
                     ...la luz es un naufragio
de hogueras apagadas...

*

           ...Entre los árboles
deja la espuma de la noche sus párpados abiertos.

*

                           Abre la calma de la tarde sus puertas
de calor a la noche...

*

Nunca coincidiremos con la muerte.
(...)
...al habitar el nombre de la muerte...
(...)
                                        Ves el temblor
del tiempo. Las flores que se abren

*

los despojos de un siglo que murió entre placeres...
(...)
                    En las ruinas,
queda una claridad de yeso mordida por la muerte...

*

                         ...Todavía conservan
un silencio de cima las almenas...
(...)
en busca de una patria que no has hallado nunca.
(...)
en el silencio de las bóvedas...
(...)
                              ...Tienes
la vaga sensación de haber vivido, alguna vez, un tiempo
que no te pertenece...
(...)
                                Lo mismo
es que emprender un viaje y olvidar el camino de regreso
el poema que escribes....

*


   
    La Historia es un lugar estéril...
...donde son perseguidos por la muerte
los sueños...
(...)
Ves regresar el tiempo...
(...)
               ...y ves crecer las flores
que nacen siempre en las edades muertas.

*

                ...pájaros bellísimos
cuyo canto de dolor, lo mismo que tu canto, era inmenso.
(...)
           ...sabes que el poema
es lo que nos equivoca con su verdad profunda.
(...)
           ...como el silencio desvelado
de lo muerto que asciende, traslúcido, tras las grandes batallas.
(...)
la llamarada de un silencio húmedo, el aliento podrido de los siglos

*

   Ves, inmóvil, el tiempo...
...en un silencio de cenizas...
(...)
   Cuantas palabras ofrecieron
su nombre a este lugar, huyen de sus sonidos...
(...)
                 ...No es fracaso el silencio
que respiras; cada fragmento de este lugar aún sueña
con volver a su origen.
                                       Sólo
construye su mirada la muerte.

*

...los cuerpos de desnudas novicias
...la lujuria tallada en la erección del sexo
con la que el confesor escucha, complacido, el triunfo de la carne
(...)
                      ...Victoriosos demonios ofrecen
el abrasado aroma del deseo a la noche.
                                 ...ángeles
torturados de gloria...
(...)
...el exiguo valor
de la vida en la tierra...
(...)
...lirios envenenados de silencio los hábitos,
en cuyos pliegues duerme, para siempre, la luz;
                         ...exvotos
que el delicado carnaval de la muerte devora.
(...)
desde la eternidad, la belleza no existe...
(...)
                    La eternidad
sólo vive en lo efímero.

*



donde florece el tiempo en altísimos sueños.
(...)
                 ...¡Ah, si alguna vez pudiera, 
(...)
...diluirme en su cuerpo...
(...)
...ser su imagen herida por los amaneceres
(...)
...¡Oh senda detenida
donde mi juventud te amó!
                                              Habitan los recuerdos
en un tiempo distinto.

*

                    ...Reposa
la marea del tiempo sobre su corazón
(...)
un bello libro de horas
(...)
Sólo un silencio original...
...filtra su inmóvil
claridad en el tiempo.

*

En él fluyen los cielos y se desvela, como un tapiz, su música
(...)
                               ...palabras
que han vencido los siglos se diluyen en él; y yacen
sus voces invernales sobre un silencio herido.
(...)
               ...donde ilumina el jazmín blanco
de silencio a la noche, donde el rumor errante
de las aguas, entrega
su sepulcro a mi cuerpo

*

   Abre sus ventanas el aire. Ves descender los pájaros
iluminados por el sol. Un silencio de pórticos
(...)
                        ...el agua,
abre sus puertas a los atrios del tiempo!
Enciende sus candiles de silencio la noche

*

                 Rodeado por un silencio antiguo,
un silencio buscándose a sí mismo (...) el vacío dolor que
deja la muerte de los desconocidos...
(...)
                          ...una navaja envuelta en un papel de seda
como un crimen oculto
(...)
                           Los ojos de mis tíos ya muertos
parecían pensarme en los retratos.
(...)
                                Su roce acariciaba
la superficie del sonido de su carne en mi cuerpo
(...)
                   Oía yo el silencio, entonces, de la casa;
un silencio de olmo deshojándose.
                                                   Como si lo que ya no existe
estuviera aún cautivo
en la desierta imagen de las cosas que miras...
(...)
atraviesas la luz
entornada del Tiempo...

*
 

                  
                      ...Yo lo recuerdo ahora, lento,
por las umbrías
(...)
                              ...En lo más hondo
de mi vida lo veo...
(...)
        ...¡Qué noches encendidas de música
han desvelado a mi alma!...
(...)
         ...a escondidas, olíamos sus ropas
pues en ellas quedaban, todavía, los cuerpos
(...)
...habitar su silencio de nave abandonada.
(...)
           ...¡oh río donde el cielo se hunde...

*

               ...como si hubieran conseguido
desatarse del tiempo.

*

                ...las escondidas sendas de los sabios, y las noches
abrasadas de flores...
(...)
en busca del aroma que las palabras dejan en el aire al nombrarlas.
Atravesó la noche donde el silencio habita
los perfumes más cálidos...

*

                              ...la escritura poética. Lo mismo
que es mayor nuestro amor si está ausente la amada,
crece el deseo por contemplar la imagen
de lo vivido alguna vez...
(...)
Instante excelso el de la luz
en el que las palabras, contaminadas de belleza, se imantan
como cuerpos amándose.

*

             Vivir el movimiento que habita las palabras
(...)
...en las ruinas del tiempo.
(...)
                    ...Oyes a tu memoria
llover sobre las cosas, entregarte palabras encendidas
que la muerte construye.

*

Y le llamas poema
al placer de la mente de obtener de las cosas
un lenguaje preciso que destruya,
con el femento de sus signos, las leyes
que edifica la muerte.

*

...las ruinas del tiempo.

DIEGO JESÚS JIMÉNEZ
ITINERARIO PARA NÁUFRAGOS
ed. Visor, Madrid 1997

el poeta Diego Jesús Jiménez (Madrid 1942-2009)

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