Museo de Cera (edición anotada) II


Se me ocurrió un día una locura: la extraña, descabellada y megalítica idea de anotar  entero MUSEO DE CERA, de José María Álvarez. Un libro de casi 900 páginas. Una auténtica Summa "teológica" de la Poesía universal. 

Porque MUSEO DE CERA de José María Álvarez es una aventura fascinante. Quizá la más fascinante aventura de la Poesía española de la segunda mitad del siglo XX. Un auténtico Manual de Exploradores -tal y como lo quiso una vez subtitular el propio autor-, un libro de libros que casi debería ser (o sin casi) de lectura "obligatoria" para cualquiera que ose iniciarse en esto de la poesía, en esta batalla perdida de antemano -todo poeta que se precie es o ha de ser un derrotado-, pero ganada para el corazón de las tinieblas del hombre.

El caso es que me dije: dioses, este libro inmenso necesita aclaraciones. No un estudio hermenéutico, no, no me refiero a eso. Para eso yo no me siento capacitado en absoluto. No soy un intelectual, nunca lo he sido, ni quiero serlo. Y además me aburren los intelectuales. 

Se trataría simplemente de aclarar algunos conceptos, algunos términos, algunos de los miles de nombres que aparecen ahí, traducir a nuestro idioma el sinfín de palabras que se encuentran en otros idiomas (francés, inglés, alemán, italiano, latín, griego, portugués, catalán...), esa maravillosa torre de babel que supone la poesía de José María Álvarez, una torre del Homenaje que nunca se derrumbará en mí cuando el Poeta haya completado ya su tiempo. El loto fecundado. Porque al abrirse ese loto azul, de su interior emergerá su Poesía al mundo. Y yo me rendiré a esa hermosa Dama como se rendía un castillo.

***






MORIR COMO LOS BARCOS

  «Leo durante gran parte de la noche, y en el invierno parto hacia el sur»
THOMAS STEARNS ELIOT

Si la suerte o los dioses
tienen dispuesta mi partida
bajo otros cielos,
su voluntad sea mía.
Mas si puedo pedir,
que la luz de mis ojos
se ponga contemplando este paisaje,
las antiguas playas,
la vieja mar
junto a la que nací.



IN A LONELY PLACE[1]

«...Aquel lujo suave»
JOHN KEATS

«¡Amor! ¡En qué locura nos obligas a encontrar el placer!»
DE LAS «CARTAS DE UNA RELIGIOSA PORTUGUESA»

In memoriam Henri Rousseau

Hace ya muchos años
que nadie me despide
ni persona me aguarda

Lugares Gente Quienes por algún tiempo
al desterrado acompañaron
qué pocos resistieron
el paso de los años

Pero aquel hotel
cerca de la frontera
de Italia[2] Donde las mimosas
cubrían las montañas
los pinares las playas
Donde la luz del sol sobre los bosques
hacía florecer el mundo

Y la vida era clara
como un vuelo de pájaro
o el mar en las arenas de oro
Ese lugar ha permanecido
No sé qué especie de amor
Pero no se precipita
solitario hacia la muerte

Allí una noche
lleno de sol de todo el día
bajo el efecto de unas copas
bebidas en compañía verdadera
el perdido borró sus cicatrices

Si alguno de vosotros
da con su cuerpo en esa tierra
que recordándome beba una botella
de buen vino del Sur




ALIMENTOS CRUDOS

«Todos los troyanos y quienes junto a ellos combatían
Venidos de lejanas tierras
Siguieron el consejo del eximio Polidamante,
Menos Ascio Hirtácita, príncipe de hombres,
Que negándose a dejar el carro de batalla
Con él se acerco a las veleras naves.
¡Insensato! No volvería orgulloso de sus caballos y su carro
Ni había de escapar de las funestas Parcas»
HOMERO

«—No hay nada que hacer—exclamó el conde Fabricio Franco.
—En efecto, no podemos hacer otra cosa que imitar a los rumanos
s—replicó Mameli—.“Tutún si rabdare” (fumar y esperar)»
CURZIO MALAPARTE

«Va a empezar la matanza»
ERNST JÜNGER

A José María de Areilza

Escribe.
Tus días y tus páginas.
Acepta ser como el viento que pasa.



PASEOS POR ROMA[3]

«Oh qué feliz me siento en Roma!»
GOETHE

Cuando tus ojos ya no juzguen
sino contemplen,
cuando ya sólo agradezcas.
Esa es la edad de Roma,
la edad de pasear
por Roma.



EL DESTERRADO

  «Yo iba provisto de cartas de recomendación para un holandés, el señor
Mesman, y para un comerciante de Dinamarca; ambos hablaban inglés
y se ofrecieron a buscarme una residencia a propósito para mis activida des»
ALFRED DE RUSSELL WALLACE

La vida que amé y el que fue
mi mundo.
A veces sueño si aún
existe.
Pero los años van secando
mi cuerpo
y acostumbro a mis ojos a que acepten este paisaje como
el último.
Mucho me ha costado no
desesperar,
aunque sé que la vida sólo puede
ir ya a peor.
A veces, para mí y unos pocos
amigos
pretendo aquel antiguo
lujo.
Como un sediento el agua, espero
la noche.
Entonces camino hacia los bares
del puerto,
y en la belleza de alguna mujer olvido
mi destierro. 





SOBRE LA FUGACIDAD DEL TIEMPO

«La locura de investigar lo que ocurre más allá de los cielos, al hombre
 de la edad de oro ni siquiera se le pasaba por la mente»
ERASMO

«—¡Oh! —exclamé fatigado—. Solo quiero reposo, silencio y un buen cigarro»
EÇA DE QUEIROZ
Para Patricia y Mario Vargas Llosa

Cuando en la limpia noche llenes
tu copa, oh no te abandones
a la melancolía del recuerdo.
Ni pretendas —es inútil— retener el tiempo ido.
Entrega tu memoria a la boca de la ramera,
bebe con alegría y nada esperes,
pues la vida no es más que el tiempo de esa copa.



MEDITACIÓN

  «Siempre estoy asombrado de mí mismo»
OSCAR WILDE

No hay sabiduría en el más allá.
Ni aquí. Y será lo que fue.
Sé que no hay nada
más allá de la tierra que piso,
del mar o el cielo que contemplo,
de mi cuerpo que extraño.
¿A qué, entonces, responde la eternidad
que mora en mi corazón?





NIÑOS JUGANDO EN EL CAMPO DE SAN ZAN DEGOLÀ[4]

«No pidas otra cosa, sino
que mientras bebes y escuchas esos sonidos felices
el claro de Luna se refleje en el fondo de tu copa de oro»
LI PAO

Lentamente tus pasos te han traído
—a ti y a ese perro que te sigue—
por calles y puentes que la niebla desdibuja
hasta la puerta de esta iglesia, como si debieras
venir, como si el misterioso equilibrio
de la vida, supiera
que tu estado de ánimo necesitaba
algo que lo exaltara, que desvaneciese
esa espesa amargura que busca en ti anidarse.
Y ya ves. Basta el color que el día
da a este campo,
basta con la alegría brutal de estos chiquillos
que juegan, rebosantes de vitalidad, y que te recuerdan
cuando tú sentiste así arder tu sangre.
Qué paz. La solitaria imagen de la iglesia
sobre el campo en silencio. Ni un ruido,
más que los gritos y las risa de estos niños.
Juegan, corren, ajenos a tus pensamientos,
son la fuerza de la vida, ésa
que sobrevivirá a todo.
Agradéceles sus risas. Deja que te llenen, y ofréndales
un instante tuyo de alegría.
Aunque no sea más que en nombre
de cuando tú sentiste así.
Déjate ser feliz.



AYMANT[5]

«Como a Bennvenuto Cellini —hacia quien experimento mayor inclinación de la que tengo por los otros maestros del Quattrocento—, me gusta vagar por la arena abandonada por la marea, recogiendo conchas, gui jas»
CLAUDE LÉVI-STRAUSS


...Las viejas playas[6]. A las que siempre
              algo
te lleva. Como ningún otro latido
del mundo, esas orillas...

Caminas por el filo de las aguas. El sol que las traspasa,
ese velo cristalino,
y esas conchas
medio enterradas en la arena, y esas cintas
azules
que la luz dibuja.

No es tu memoria
quien reconoce,
donde existe depositada esa luz, esos colores,
estas orillas transparentes, la sensación
de la mar en tus dedos.

Es una dicha sin pasado. Sólo su instante
de exaltación, la
Vida
más allá
    de lo comprensible. 




PAISAJE CON FIGURA DE UNA NOVELA DE LE CARRÉ[7]

  «Canta al inmenso júbilo de vivir»
GABRIELE D´ANNUNZIO


Haber logrado salir de la espesa niebla
del pensamiento de mi época, adentrarme
con paso limpio, en paz
por esas sendas de lucidez y comprensión
que vio Karl Popper[8], saber como él decía
que no es este un mundo que confirma verdades,
sino refuta errores.
En medio del Horror, tender el alma
a ese equilibrio mozartiano[9], y que aún los libros
hagan arder mi corazón, no haya gozo mejor
que perderme en sus páginas.
Cultivar determinadas amistades. Ser aún capaz de emocionarme
ante unos ojos, y ante el mar.
Y como el Barley[10] de Le Carré, estar dispuesto
a cambiar
siempre
intereses ilusorios
por personas reales.



GÜEÑA[11]

  «El mundo londinense estaba entonces dividido en varios clanes. Yo
 frecuentaba preferentemente los menos conformistas»
PRÍNCIPE YUSUPOF
«Sí. Aguardo a los cosacos y al Espíritu Santo»
LEÓN BLOY

Abajo, veintitantos
pisos
abajo,
brilla como la Luna
la playa de Copacabana. Un vodka
muy frío. En un casete suena la Patética
de Beethoven (la grabación
de Rubinstein[12]). Saboreo
el inmenso placer
de un habano, expulso el humo
lentamente
hacia la ventana abierta, y lo veo
disolverse en la obscuridad.
 Abajo
en la puerta del hotel, cientos
de putas, preciosas, seductoras, de todas
las edades, y baratas. Al
fondo (con tonalidad de cartel
de turismo: ese negro brillante)
la noche como un túnel
del Atlántico.
 En
la
mesa
junto a la botella de
vodka, la selección de Kipling[13]
que hizo Eliot para Faber[14].

Puedes mandar que suban dos, seis, quince
putas. Puedes matarte
jodiendo. Puedes
acostarte tranquilo y leer a Kipling.
Puedes mudarte mañana a otro hotel
o puedes quedarte aquí a vivir.
Puedes bajar a bañarte bajo la Luna.
Puedes ver como matan a un niño.
Pueden matarte a ti.

         Toda
una vida que no ha tenido otro sentido
que escribir, ¿te llevaba
no a “esa” página, sino
a saber que da igual?

  Ahora, por fin,
es tuya, ya “la ves”.
Y por fin ya puedes no escribirla.

Miras la noche, los aviones
que pasan, el fulgor
frío,    
       sin origen
de las estrellas.
Sirves dos copas.   Una
para ti, la otra
para la Muerte, la
tosca, desabrida, invulnerable
Muerte, la estúpida, la inexplicable,
esa viuda inmensa y monstruosa.




BUGLE CALL RAG[15]

«–Ah! –dijo ella—; tú no me entiendes y no me entiendes.
–Pues entonces realmente no te entiendo»
FRANZ KAFKA
A Raoul Walsh

La ciudad es una gran llanura
perdida a través de las ventanas de este sitio.

Mi vida va pasando sobre los cristales.

En este bar cumplí un día 17 años.
Y una mujer bebió conmigo aquella
tarde, en una mesa que hoy no está.

       Oh silueta que vuelves
cuando mis ojos ya alcanzaron
una contemplación serena de las ruinas.

Bebimos como viejos compañeros.
A la salud de la salud. Y después coronamos
el día, en una cama, encima del local.

Qué importa que mediase en tal momento
dinero. Ni que yo pagara.

  Como
cuando la lengua corre todos los caminos
del amor, entra, muerde,
arranca las raíces
de un sueño oculto,

así
hubo un instante
que cogimos la vida como un rayo.

Estés donde estés, oh engrandecida
por el tiempo, oh entrañable, deseo
que sientas sobre tu piel la misma
vibración, el mismo
calor, la intensidad que siento.


 José María Álvarez 
MUSEO DE CERA 
Edición anotada inédita de Alfredo Rodríguez


 Alfredo Rodríguez, Mamen Cózar, José María Álvarez y François-Michel Durazzo, Instituto Cervantes de París, Octubre 2005

 


[1] en un lugar solitario. Título de un film noir, de 1950, dirigido por Nicholas Ray y protagonizado por Humphrey Bogart, con guión adaptado de una novela de 1948 de Dorothy B. Hughes. Única vez en que Bogart toma el papel de una persona que no tiene control de si misma.

[2] Se trata de Menton, un pueblo costero francés situado en el departamento Alpes-Maritimes, en la Costa Azul. Es el último pueblo de Francia, puesto que hace frontera con Italia.

[3] paseos por roma es una obra fascinante de Stendhal (1783-1842). Muy interesante para los amantes de Roma. Aún hoy día, la guía de viajes mejor escrita de todos los tiempos.

[4] Pequeña plaza interior (campo) de Venecia, en el distrito de Santa Croce, cuyo nombre es una forma abreviada de San Giovanni Decollato, con una de las más antiguas iglesias de la ciudad, fundada en 1007.

[5] Otro de los nombres de piedras, tomados del lapidario de alfonso x el sabio, para dar títulos a los oemas del libro la lágrima de ahab (1999).

[6] Son las playas del Mar Menor, cerca de las cuales el poeta nació.
 
[7] La novela es LA CASA RUSIA, de John Le Carré, cima de la narrativa de intriga.

[8] Karl Raimund Popper (1902-1994) fue un filósofo, sociólogo y teórico de la ciencia nacido en Austria y posteriormente ciudadano británico.

[9] Hay un momento en el siglo XVIII en el que se da un equilibrio en la sociedad: la dulzura de vivir, esa que decía Talleyrand que no han conocido los que no han vivido antes de 1789.

[10]El protagonista de la novela es Barley Blair, un extraño editor británico, vividor y mujeriego, elegido por los servicios secretos británicos para llevar a cabo una patriótica labor de espía.

[11] Güeña o Botagüeña: Embutido compuesto de las vísceras del cerdo, excepto el hígado y algunas carnes gordas de desperdicio de los demás embutidos, picado todo y adobado con ajos, pimentón, pimienta, clavo, sal orégano y otras especies.

[12] Arthur Rubinstein (1887-1982). Pianista polaco nacionalizado americano. Será sin duda recordado como uno de los mejores intérpretes de Frédéric Chopin.

[13]Rudyard Kipling (1865-1936), escritor y poeta británico nacido en la India. Se le recuerda por sus relatos y poemas sobre los soldados británicos en la India así como por sus cuentos infantiles.

[14] Es la editorial Faber & Faber, de Londres.

[15] toque de clarín. Tema instrumental del clarinetista y director de jazz americano, conocido como El rey del swing, Benny Goodman (1909-1986), que fue un éxito dentro del top ten en 1934.

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