Larga carta a Francesca



La novela escrita y publicada a partir de 1945 en Europa y América me temo que está hoy día infinitamente sobrevalorada. Nunca antes en la historia lo había estado así. Debe ser quizá porque se trata de un invento relativamente moderno. En cuanto a la poesía, puede existir a veces el gran error de estimar que se trata solamente de una manía vanidosa o un capricho de primera juventud de escritores que vivieran al parecer en una eterna primavera adolescente y nunca madurasen.
Nada hay que me moleste más como poeta que el hecho de que algunas personas que se han sentido interesadas en algún momento determinado por mi obra –para volver luego a desaparecer- me requieran, me “animen” para que escriba una dichosa novelita. Como si el hecho de escribirla fuese el Sancta Sanctorum en la vida de un escritor.

Sabéis que sólo leo novelas escritas por poetas. Ahí sí, señores. Ahí está la vida. La novela de la vida. Que es la que a mí me interesa. Sólo confío ya en ellos. Porque sólo ellos saben amar como amo yo. Porque sólo esas novelas son pedazos desgajados de vida. Sangre cruda, húmeda y sin cuajar todavía. Trozos de carne ensangrentada, palpitando todavía.

Y en este terreno fértil, abonado y fiable de la novela escrita por poetas (porque de todo hay, claro, también las hay ilegibles como una que publicó hace unos años cierto poeta famosísimo…), tengo que significar aquí la otra novela del poeta Antonio Colinas, la correspondiente en el seguimiento de su biografía a la etapa de su juventud en Italia. Se trata de LARGA CARTA A FRANCESCA (1986), novela llena de sugestiones italianas: ciudades como Milán, Florencia y Venecia, el arte, la pintura, la música...
Fueron cuatro años de deslumbramiento (entre 1970 y 1974) los que Colinas pasó en Italia, como lector de Español en las Universidades de Milán y Bérgamo. 


La experiencia italiana ha sido trascendental en la vida de Colinas, en su visión del mundo. Además el poeta disfrutó de otra experiencia: la Italia de los lagos. Bebió de la cultura y de la naturaleza, de la “Italia esencial” y de sus signos. Sintió renacer en su ánimo los antiguos ideales de Verdad y Belleza. Allí enseñó y aprendió; aprendió en sus diferentes viajes y en el mundo del Arte, en el cine, en los grandes poetas (Dante, Leopardi, Quasimodo…) y en el trato con escritores que vivían en Italia (Montale, Pound, Neruda, Asturias, Alberti…).

En LARGA CARTA A FRANCESCA otra vez la Maravilla está ahí esperándonos, la sabiduría intacta, savia virgen del Poeta inmenso que sobrevuela por sus páginas. El ensayo poético clarividente. El lujo de las recomendaciones de obras literarias y musicales, que tanto enriquecen al lector que se precie y que yo tanto agradezco. Y esas frases, fragmentos subrayados por este lector impenitente en su día -y que aquí reproduzco-, que están en mí, ya forman parte de mi vida para siempre.

***

…la obsesión de que algo estaba a punto de culminar, de madurar en su vida.

…releía algunos versos (…) y sentía que ahora el dolor le llegaba filtrado; filtrado por la Belleza que latía en los textos…

…lo que una persona, no desprovista de sensibilidad, puede sentir…

En Italia había llegado a rozar con sus labios el mismísimo rostro de la Belleza.

…era tan sublime aquella música, tan profunda; era un reflejo tan desgarrador de la Belleza y del sentido trágico de ésta…

la luz de un conocimiento ardiente que le urgía a su vida.

…se puso a trabajar otra vez en el extenso poema (…) [debe referirse seguramente a SEPULCRO EN TARQUINIA] versos en los que el Arte, el deseo y la enfermedad se debatían obsesivamente.


…las figuras veladas por una luz que parecía lumbre gozosa.

…la felicidad fácil de tu sonrisa.

…la liberación por el Arte

…Simonetta, amante y cortesana bellísima que conmovió a toda Florencia el día de su muerte haciendo brotar lágrimas de los ojos de todos los hombres y mujeres…


…había criticado con firmeza los cerrados comités y asociaciones de escritores y de artistas, que controlaban férreamente ediciones y exposiciones –toda vocación naciente- cerrando el paso a cualquier iniciativa artística en libertad. (…) favoritismo y “amiguismo”, que no siempre beneficiaban a los mejores (…) exigiendo para el artista la máxima libertad…

…le enervaba el dogmatismo ideológico (…) y se esforzaba en buscar equilibrio y flexibilidad en su interior.

Algo echaba en falta (…), algo que le equilibrara…

…hallar en aquella música el punto medio (…). La melodía armónica y perfecta

El rostro de mármol (…) los ojos cerrados, caídos, guardaban un secreto, o un placer, o un dolor.

encontrar la clave, la bisagra que unía vida y creación. El descubrimiento del Arte le había conducido a la vida y huyendo de la vida (…) recuperar (…) la palabra que libraba al ánimo de la pesadumbre
(…) la palabra (…) ser manantial (…) revelársele…


La música había hecho brotar llamas de los muros del templo; ardió su rancia atmósfera de siglos y pasó a nuestros pechos produciendo en ellos una sensación dulce y fogosa.

…la ciudad, como una escenografía de cartón piedra, pero al mismo tiempo apoteósica, como obra que, no siendo de este mundo, se ofrece para ser gozada con libertad plena.

arte en el arte entramado, misterio bajo el misterio.

La música (…) vibración que atemperaba el mundo, que fundía los contrarios, que armonizaba las malas fuerzas extremas.

Intentaba extraer del Arte cuanto éste pudiera tener de esencial.


…aquel entusiasmado escepticismo suyo que nacía de la experiencia y del dolor.

[sobre D’Annunzio] …entre la mucha hojarasca de los de aquel autor había algunas piezas de buen oro, extraordinarias gemas, como aquellos intensos poemas de lujo, placer y muerte

…aquellas velas (…) que intensificaban las conversaciones, las lecturas, las músicas…

buscar la purificación huyendo hacia Oriente, hacia el manantial de la luz…
(…) el Arte y la búsqueda de un conocimiento absoluto…

…los acordes que siglos atrás un humano le había arrancado a la Divinidad para goce y condenación de los propios humanos.

Había decidido purificar su vida

…la búsqueda de una luz de conocimiento absoluto.

…la luz y la armonía de los días felices.

ANTONIO COLINAS
LARGA CARTA A FRANCESCA
ed. Seix Barral, 1986
 Antonio Colinas, la poesía está en la raíz del hombre, pues nació con la palabra

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