Sepulcro en Tarquinia


SEPULCRO EN TARQUINIA de don Antonio Colinas (me refiero al legendario y extenso poema, integrado en el libro homónimo publicado en 1975) es un verdadero monumento a la Poesía, una obra de Arte total. Cada vez estoy más plenamente convencido de ello. 

Que me muestren, que me indiquen una obra, un poema de más altura lírica, de mayor enjundia literaria y emotiva, que más le haga a uno vibrar, sentir en el alma el trallazo de la poesía, ya sea en el 27 o en el 98, me da igual, en el grupo del 50 o en el del 60, en la generación de la experiencia o en la de la diferencia, o en la de la madre que los parió a todos, como diría el bueno de Álvarez... Porque no lo hay, amigos. No lo hay ni lo ha habido, y quizá ya no lo haya jamás, porque ya está escrito...

Uno lee un poema como Sepulcro en Tarquinia e inmediatamente quiere ser poeta. Porque te enamoras de la Poesía para siempre con poemas así. Porque se trata de un poema de una delicadeza exquisita. Canto emocionado, maravilloso, de alternativo clasicismo. Poema sencillamente emocionante. Y quien no lo vea así, es que no tiene ojos ni oídos para la Poesía. No ha tocado jamás, ni tocará, no ha palpado de madrugada en su casa, durante la lectura, las columnas de anciano mármol en el Templo de Poseidón, en cabo Sunion, esas en las que Lord Byron dejó grabado su nombre.

La poesía hecha música. Ritmo, musicalidad, respiración. Poema de poemas, este Sepulcro en Tarquinia, de la antigua Etruria del país de los etruscos. Se podría hacer una tesis -y de hecho, alguna se ha hecho- sólo sobre este poema de asombrosas imágenes.

Sepulcro en Tarquinia es el mejor ejemplo de que no se necesita entender por completo un poema (¿tener las claves?) para sentirse deslumbrado por su Belleza. De infinito gozo, queridos amigos...

*


-Repetición de palabras que se van como encadenando, hasta crear una especie de cadencia sinuosa...

se abrieron las cancelas de la noche,
salieron los caballos a la noche,
(...)
la  noche sumergió pechos y rosas, 


-De repente el poeta viajando en un tranvía, atravesando una ciudad, cuyo nombre no se nos dice, junto a un lago...

(...)
aquel rostro otoñal que no vería
nunca más, amor mío, nunca más,
(...)
navegando en tus ojos


*

-Y la infancia del poeta, tantas veces recordada...

se agitaron las zarzas del recuerdo,
(...)
lloraba aquella niña en el camino
lleno de cruces


-Una mujer de quien el poeta se enamora...

si me vieras junto a esta mesa oscura
con la manta y los vidrios de colores,
con el fuego apagado, sin más fuego
que este de aquí del pecho, de aquel otro
de tus días pasando apresurada
hacia el lago y la noche y los jardines
(...)
el agua de aquel mármol veteado
como serpientes verdes...


*
-Un cementerio en Italia expoliado, una iglesia expoliada, descrita su decoración al detalle...

...había una música
y una luz en ojivas y arquitrabes,
Lentz, Scarlatti, Telemann, Vivaldi,
techos llenos de frescos...

-¿Simonetta Vespucci otra vez?...

...aquella virgen
de Botticelli con tu rostro...
 
*

-Y el poeta insiste, sigue refiriéndose a una mujer ¿de su pasado quizá?...

si llorabas las calles empedradas
te hacían pasar,
había un eco puro si llorabas

*

-Musicalidad...

no eras feliz entonces, yo diría,
después de los conciertos, yo diría
que tu piel era suave como un cetro,
como un cetro preciada y dura y firme

-¿Alguna mujer de Bérgamo quizá?...

cruzando las murallas, bordeando
el teatro romano, si llorabas


-Paisaje desolado...

...una escena fúnebre
entre aquellas columnas abrasadas,


-Paréntesis descriptivo: Tormenta de viento...

mil ramas tronchó el viento en la espesura:
(...)
el viento abrió ventanas en lo negro
(...)
después de los caballos alocados
brincando por los prados como llamas,

*

-Ruinas de Bérgamo (ciudad en la que el poeta trabajaba como Lector de español en la Universidad a principios de los 70')...

en Bérgamo, después de la tormenta,
un cisne flota en música de Liszt,
 
*

-Recuerdo de la villa de Cátulo...
Se retorna a la acción de los dos personajes: el yo poético y la misteriosa mujer...
En lugares por donde pasó la historia o la literatura romanas...
Y se abre otro paréntesis descriptivo en recuerdo de la villa de Sirmione...

si me vieras ahora junto al fuego,
penetrado de ti, de tu memoria,
hay tanta nieve fuera...
(...)
...cuando el lago devoraba
el sol y era de fuego cada ola:
olas de verde fuego...

*

-La naturaleza en estado puro y duro. Naturaleza que sigue triunfando en esos espacios que guardan el peso o el eco del Pasado...

hay tanta nieve fuera...


-Recuerdo del pabellón de las esculturas en ruinas...

en aquel pabellón viví otra vida,
(...)
...y la música
del piano perfumado de mimosas
(...)
las muchachas más jóvenes bebían
las notas de Chopin...


-La visita de la Muerte...

y el grito de los cisnes en el lago
les anunciaba el paso de la muerte,
(...)
cada noche llegaba la visita
de la Muerte con rostros diferentes,


*

-El pájaro de la lluvia...

hay tanta nieve fuera y sin embargo...
ven, pájaro enjaulado...
(...)
ven pájaro llegado con la lluvia,
(...)
...tienes todo
lo que perdí en tus ojos...
(...)
mis últimos recuerdos, mis ensueños


-El lenguaje onírico, de sueños mezclados e imágenes irracionales...

un fragor de bambú sagrado y lotos


*

-En el recuerdo del sepulcro expoliado del guerrero en Tarquinia. El área preclásica...

tú me entregabas lo desconocido...
¿recuerdas aún la historia del sepulcro?
entre el mar y las selvas de Tarquinia
alguien abrió el sepulcro de un guerrero
(...)
por la honda primavera de Tarquinia
(...)
primavera en Tarquinia sepultada
(...)
...y resuena
el mar como una ruina en los cantiles,
(...)
los ladrones de tumbas merodean,
(...)
...buscan aquel oro
que el tiempo no perdona

*

-Otro paréntesis descriptivo: La noche en el lago Trasimeno...

se levanta la noche lentamente
del lago Trasimeno...
(...)
 
-¿san Francisco de Asís?...

abre, Noche, tus alas sobre el claustro
(...)
deja en el aire el cuerpo de la Umbria,
pobre Francesco...

*

-Y la Mujer otra vez, esa mujer que es todas la mujeres a la vez, el Eterno Femenino del que me habló Colinas aquella mañana de oro en su casa de Ibiza...
Sí, la Mujer otra vez, la que el yo poético reclama y ama. Razón de ser del poema...

tu me entregabas lo desconocido...
(...)
bajo una lluvia de campanas muertas,
(...)
si posara en tus venas una mano
sentiría la noche y sus campanas,
(...)
si me sueñas, si esperas, te hallaré
enterrada bajo una losa fría
que desgastó la lluvia hecha de bronce,
morir contigo en esta tarde única
(...)
¿son ramos o racimos esos labios?
morir sin estrujarlos qué delicia,
verte pasar como un río colmado,
(...)
no besar esos labios, no creer
que esa boca te pertenece...
(...)
pasa, mujer, como una ola en lo oscuro
(...)
morir sin poseerte qué delicia

tú me entregabas lo desconocido,
a qué bosques, a qué palacios altos
me llevabas cuando nos encontrábamos



*

-Isla de Venezia... Una estatua en Torcello...

llegaste entre las tumbas de Torcello,
(...)
"antes de que se hundan estas islas
...has de cantar su pesadumbre,
su belleza, sus sueños enterrados"
entre tantas estatuas destrozadas

-Venezia hundiéndose como una metáfora maravillosa de la Muerte, divina estela...

fue aceitosa la noche, entre las cañas
vimos partir sin luz la última nave,
(...)
oscuridad profunda y untuosa
de los canales muertos, las iglesias
bizantinas con medio metro de agua,
qué acariciante muerte...
(...)
...los palúdicos aromas
de las islas, sus ruinas fantasmales,
un infinito gozo y una música
hecha con el silencio de la mar,
(...)
vimos partir sin luz la última nave,
(...)
creíamos aún en la belleza


*

-Y ya la soledad del poeta ante la Muerte. Meta del peregrino...

debes saberlo ahora que recuerdas:
jamás llegará nadie a este lugar

 
SEPULCRO EN TARQUINIA
Antonio Colinas, 1975
ed. Visor, colección De Viva Voz, Madrid 2005

Antonio Colinas, Mamen Cózar y Alfredo Rodríguez
una mañana de Oro en Can Furnet, Ibiza, agosto 2008

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