La Escritura Verdadera


Jamás he sido más feliz que como lo estoy siendo, en esta temporada, con la lectura de los TRATADOS DE ARMONÍA, de Antonio Colinas. Jamás he sentido más plena mi vida, salir de sus entrañas, con la inteligencia para sobrevivir en estos tiempos, aplacando en la lectura de sus meditaciones y aforismos mi acostumbrada falta de mesura. 

De soldado de fortuna a sentarme en el trono del eremita, con el ávido fuego del conocimiento, de hombre extremo y extremado a poeta reposado, pero con la íntima y devoradora furia de seguir creando. El equilibrio, la armonía vital. El Arte, la Poesía, la Música y el Amor carnal. Ese "latido de la pasión de los Antiguos...", el fuego sagrado de Hestia ardiendo en mi corazón.



(...) la religión (...) una explicación de la naturaleza y del destino del hombre. (...) el ser humano que da a su vida sentido de trascendencia.

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(...) lo que esencialmente siempre fue y es la poesía: ...su ritmo, ...su música, ...son órfico. 

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(...) la poesía así concebida es un medio ideal de armonía, (...) armoniza al ser consigo mismo, y, a la vez, al ser con el mundo.

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Fundir, en nuestro presente, ese fluir del mundo con nuestro propio fluir es la armonía.

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(...) todo en la vida es dualidad que se deshace en los momentos en que alcanzamos la plenitud, en los instantes de armonía. 
(...) Todo el espacio para el silencio / pues el silencio es mi espacio.

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Alguien escribe allá arriba, cada noche, un mensaje que nosotros no podemos descifrar después de tantos siglos.

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La armonía es también el aire que respiramos conscientes.

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De repente, en la mañana serena -como piedra que se estrella contra un cristal- asoma la envidia amarilla. Ella corroe amistades, disuelve como ácido las obras, coquetea y se lleva bien con el poder (al que halaga y del que recibe cauce), derriba torres, deseosa siempre de agredir desde su nada todo el bien posible, lepra del alma para el que la padece, siempre en desarmonía con el alma de los demás y con el alma del mundo. Busco un simil de la envidia en la naturaleza de la mañana y no lo encuentro.

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La cada día más acusada sensación que nos produce la obra de arte (o la literaria) de que es un "producto"; es decir, algo que se exhibe (o que se lee) y se olvida, que sale de la nada y que a la nada vuelve. Lo contrario del fruto artístico, el cual es el resultado de una siembra interior, de unos cuidados, de un crecimiento y de una maduración en el tiempo. Esta sensación de "producto" acrecienta cada día el número de los que ven cómo sus obras se imponen, brillan y mueren en el fulgor instantáneo de los televisores.

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La poesía "desvitaminada" de que nos habló José María Valverde, el simplismo del poema de "encefalograma plano". El engaño de dar categoría de poema a un texto prosaico cuidadosamente cortado en trozos. O el poema que chirría porque su autor no tiene oído, porque no sabe que el ritmo es la condición ineludible del poema. Luego viene la ausencia de la intensidad poética, de lo que Pound reconocía como el "voltaje" del texto. Con él el poema se enciende, pero a la vez tiene esa rotundidad de ser palabra que no pasa, palabra del hoy, pero también del ayer y del mañana.

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(...) el poema ideal es aquel en el cual el poeta siente y piensa en igual medida.

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(...) no existe poesía más que (...) en la trascendencia.

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La fidelidad cada día más insistente a lo que debemos ser, a pesar de tantas pérdidas, y decepciones, y renuncias, y agresiones en nuestro camino. Sólo en esa fe está nuestro centro imbatible.

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Acaso lo verdaderamente importante no sea el ascender, sino el descenso (...); descender para seguir buscando y leyendo signos. Acaso en el descender esté la revelación del Enigma.

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Quizá la clave esté en el regreso a la contemplación; es decir, a templarse-con lo que me rodea.

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Plotino: "Hay que dejar de mirar; es preciso, cerrando los ojos, cambiar esta manera de ver por otra..."

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La luz: (...) humano deseo de conocer.

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(...) la fusión del alma con el mundo...

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(...) vacío de ser, ...terrible ciclo de la vida y la muerte...

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La eterna confusión de este país en el que se sigue confundiendo lo sagrado con lo clerical. (...) ¿Cómo ignorar la presencia de lo sagrado en el mundo desde los orígenes? ¿Qué sería del ser humano sin ella?

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(...) arde, sin consumirse, lo sagrado.

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La mejor música revela lo que esencialmente somos. También que (quizá) somos seres para algo más que para la muerte.

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Con los ojos cerrados todo se abre, todo comienza, todo se ve.

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Este humilde espacio en soledad del patio en el que respiramos en armonía... En él, el mundo se recrea o se refunde. Por ello, este espacio adquiere también el carácter de sagrado. Es, sin más, el espacio del alma. En ese instante de plenitud cobra su significación la frase de Demócrito: "El alma es la morada de nuestra suerte".

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(...) mi adolescencia en el sur, en el Cerro de los Invernaderos. Era una noche muy oscura. (...) una brisa que iba y venía caprichosa (...), que comenzó a actuar sobre mí de manera extraordinaria. (...) la profunda prueba en mi interior. Allí comenzó todo.

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(...) la serenidad de la quietud que sana y salva.

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(...) el "latido de la pasión de los antiguos". (...) El secreto al fin revelado.

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La respiración en el silencio...

TRES TRATADOS DE ARMONÍA 
Antonio Colinas 
ed. Tusquets, Barcelona 2010

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(...) el poeta consciente de serlo con todas las consecuencias, sabe muy bien que su escritura no puede quedarse en un puro signo literario; hay algo más en la escritura verdadera -en el poema verdadero- que obliga a la poesía a ir más allá...

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(...) que la poesía se abra paso en nuestro interior. (...) nunca se debe forzar.

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Contemplar, he aquí la palabra clave para interpretar una cultura, un modo de ser y de estar en el mundo, un arte. Contemplar para meditar y para poetizar.
(...) En la palabra tiene el hombre su poder y su rebeldía, su remedio final.

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La flor como expresión súbita y pasajera de la perfección, del esplendor.

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(...) uno de mis poemas, el "Canto XXXV". Mis poemas, como mi vida, se dividen en dos grandes etapas: antes y después de haber escrito ese poema.

Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
He respirado al lado del mar fuego de luz.
Lento respira el mundo en mi respiración.
En la noche respiro la noche de la noche.
Respira el labio en labio el aire enamorado.
Boca puesta en la boca cerrada de secretos,
respiro con la sabia de los troncos talados,
y, como roca voy respirando el silencio
y, como las raíces negras, respiro azul
arriba en los ramajes de verdor rumoroso.
Me he sentado a sentir cómo pasa en el cauce
sombrío de mis venas toda la luz del mundo.
Y yo era un gran sol de luz que respiraba.
Pulmón el firmamento contenido en mi pecho
que inspira la luz y espira la sombra,
que recibe el día y desprende la noche,
que inspira la vida y espira la muerte.
Inspirar, espirar, respirar: la fusión
de contrarios, el círculo de perfecta consciencia.
Ebriedad de sentirse invadido por algo
sin color ni sustancia, y verse derrotado,
en un mundo visible, por esencia invisible.
Me he sentado en el centro del bosque a respirar.
Me he sentado en el centro del mundo a respirar.
Dormía sin soñar, mas soñaba profundo
y, al despertar, mis labios musitaban despacio
en la luz del aroma: "Aquel que lo conoce
se ha callado y quien habla ya no lo ha conocido".

*
(...) la Europa satisfecha y adormecida -agotada en su bienestar, (...) dando la espalda a lo que es, a su espíritu...

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(...) el oro viejo del Buda que está sentado arriba sobre el altar, y que calla, y que guarda su Secreto.

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(...) la meta está en nuestro interior, ...el único viaje es el que debemos hacer hacia nosotros mismos, hacia nuestro centro...


CERCA DE LA MONTAÑA KUMGANG 
Antonio Colinas 
Amarú ed., Salamanca, 2007
Antonio Colinas, ávido fuego del conocimiento

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