sobre Venezia I

[Muchos han sido los "llamados", o mejor, los que se han creído llamados, a poetizar sobre Venezia, la Ciudad de Oro, muchos los que se veían a sí mismos "enfermos" de Ella, de su extraña belleza como de otro mundo, enamorados para siempre de esa belleza turgente y mórbida, que va muriendo lánguida a cada paso, lenta en los ojos perplejos del viajero; muchos poetas, a lo largo y ancho del Tiempo, que han querido interpretar, "tocar" su música, cuando esa Música a interpretar era casi un lujo, sonando entre la bárbara excusa y la más delicada y opulenta creación artística.
Pero ninguno de ellos ha llegado, a mi modesto gusto y entender, tan lejos como José María Álvarez, ninguno ha "volado" tan alto, nadie ha sabido tocar esa fibra, la esencia del lector de esa manera, enriquecerle tanto en sus fastuosas honras. 
Sobre la interpretación y escenografía de los poemas venezianos de José María Álvarez se han volcado siempre, intensamente, las aras de los dioses, en una belleza atroz que cortaba los ojos del lector con una cuchilla de plata, como en la película de Buñuel...
He aquí una primera muestra de ello, varios de esos poemas extraídos de la ingente obra del poeta y ambientados en la Ciudad de la Laguna. Se incluyen en el texto algunas -quizá demasiadas- anotaciones aclaratorias, redactadas con mucho cariño por un servidor y que en su día fueron cotejadas con el autor de tan maravillosos versos:]
HEART OF DARKNESS[1]
 «AUGUSTlSIMA VENETORUM URBS QUAE UNA HODIE LIBERTAT I S AC PACIS, ET JUSTITIAE DOMUS EST, UNUM BONORUM REFUGIUM, UNUS PORTUS, QUEM BENE VlVERE CUPIENTIUM TYRANNICIS UNDIQUE AC BELLICIS TEMPESTATIBUS QUASSAE RATES PETA N T, URBS AURI DIVES, SED DlTIOR FAMAE, POTENS OPlBUS, SED VIRTUTE POTENTIOR, SOLIDIS FUNDATA MARMORIBUS, SED SOLIDIORE ETIAM FUNDAMENTO CIVILIS CONCORDIAE STABILITA [2]. . . »
DE UNA CARTA DE PIETRO DE BOLONIA(1364)
  «Estamos en Venezia»
WILLIAM SHAKESPEARE
  Para María del Carmen Marí
   Ha llovido. En los charcos de la Piazza[3]
—agrandados por un poco de acqua alta[4]
se esmaltan las arcadas, la torre, el campanile[5],
y el oro de San Marco[6] es como otro poniente
en este crepúsculo de Septiembre.
Ayer la luz era de Guardi[7],
pero el viento y la lluvia han convertido
en un Canaletto cuanto miras.
Otra vez esta vieja y fascinante
ciudad te ha recogido. Lentamente
se suceden tus días, paseando,
alguna vez una velada con amigos. Cuando la tarde
cae, regresas como los pájaros
a tu escritorio[8]. Por la ventana
entra el silencioso apagarse
de los cielos, suenan los campanarios
como corazones de ángeles. La apacible
lectura en la larga noche,
el cultivo esmerado de los recuerdos,
el afinamiento de los sentidos
hasta que el placer es como un aria de Mozart.
Si
en ciertas ocasiones, algún joven,
y cuánto mejor si alguna jovencita,
te visita y trae noticias de tu patria,
la citas en un bar de la Piazzetta[9],
y allí, mirándola protegido
tras el cristal de tu copa, y mostrándole
(con estudiado gesto) la belleza
de la ciudad —«Es la áurea Venetia
de Juan Diacre[10], aquella
que soñaba Melville[11] labrando sus palacios
como la Naturaleza los arrecifes de coral,
orgullosamente», cuentas—, mientras el sol declina
(siempre citas a esa hora) le
dices: «Nada quiero saber
de allí; hace ya mucho que di todo
por perdido. Y bien, querida amiga,
olvide usted también, beba conmigo, conversemos.
Tiene usted ante sus ojos
el “liquido cristallo”[12] que un día vió
Petrarca, sí, desde ahí, junto al ponte
del Sepolcro[13]. Al lado,
junto a la Pietà[14], durante treinta y cinco
años enseñó y compuso
Vivaldi. Entre esas dos columnas
murió Bocconio[15], y en aquella escalinata
decapitaron a Faliero[16].
Mire a esa dama tras la cristalera
del café, es como el cuadro
de Alessandro Milesi[17]. Ante esas aguas Pietro
Orseolo[18] soñó la grandeza
de la Serenísima, y por ellas
se alejó Marco Polo. Bajo esas cúpulas
cantaron y agradecieron sus victorias
Dandolo[19] y Mocenigo[20], Morosini[21], y aquel noble
triunfador de Lepanto,
Venier[22]. Ahí, ante el Papa
Alejandro lll se humilló Barbarroja[23]
y los Barones de la IV Cruzada
pactaron el Imperio del Oriente[24].
Y además, ¿qué importa todo eso?
Conozco una anciana cerca del Arsenale[25],
con más de 80 años, y jamás
ha pisado esta Piazza; no
le interesa, no es su sestiere.
Y usted ¿había estado ya antes
en Venezia? No es ciudad para jóvenes,
quizá ya no es ciudad
para nadie. Siga
mi consejo. No visite museos. Pasee
sin rumbo, contemple. Sentirá que es cierto
aquello de la plus
triumphante cité[26]. Véala
cómo muere. Como un animal.
Es la mejor metáfora
del destino de nuestra Cultura,
de los mejores de nosotros.
De todas formas, si algo le hace falta,
éste es mi teléfono».
                                Después ves alejarse entre las mesas
esa visita. Entonces, te levantas,
te acercas a las aguas. La Salute[27]
va desdibujándose como
en el óleo de Monet. La Laguna[28] se hunde en la noche
con los colores que vio Parkes Bonington[29]. Contemplas
San Giorgio y la Giudecca[30]. Ahí
el Cardenal Grimani[31] ofrecía fiestas
a las que más de mil góndolas llevaban invitados,
de los pasteles salían pájaros y cortesanas,
corría el vino de Hungría, la malvasía de Chipre,
y a la luz de la Luna brillaban los cuerpos
de las mujeres más hermosas de la Tierra.
Bebes una última copa en el Mónaco[32]
mirando el balanceo de las góndolas, los suaves movimientos
de una dama madura, que también sola—piensas
en la Condesa
Selvo[33]— bebe, los vaporettos que pasan
hasta desaparecer en la obscuridad de la Laguna. Las
olas rompen contra las bricolas[34]. Ya es hora
de volver. Caminas lentamente. Brillan
los mármoles del Palazzo[35]. Parece como si la Luna
encerrase a Venezia en una perla. Subes
el ponte della Paglia[36]. Aquí se encontraron
el joven Veronese y Tiziano ya viejo.
Entras hacia tus calles. Los comercios
han cerrado. Campo San Zaninovo[37], luego el sottoportego[38]
de la Stua, siempre tan solitario, y el rio silencioso, las rojizas
paredes desconchadas. Nadie habita esas casas. Los
geranios que cuelgan como colas
de pavos reales muertos.
Oyes tus pasos en la fondamenta[39].
Ahí está tu calle, la calle del Remedio[40].
Te acercas al portón, abres, subes las escaleras
—los bustos y retratos
mirándote—. Y otra vez tu ventana
sobre el canal. El jardín abandonado de un palacio
al otro lado, lleno de gatos,
con una palmera. Y la solemne noche veneziana.
Miras la biblioteca, los bellísimos tapices,
respiras la frescura de la noche. Entonces,
despacio, te sirves una copa, enciendes
un cigarro, metes una cinta
con «La traviata», te sientas ante tu mesa
y empiezas a escribir este poema. 
[1] EL CORAZÓN DE LAS TINIEBLAS. Es el título del más célebre relato corto de Joseph Conrad. Ambientado en África, es una narración autobiográfica inspirada en los seis meses que Joseph Conrad pasó en el Congo colonizado y devastado por el rey Leopoldo II de Bélgica.                              
[2] El texto de la carta es un precioso halago a la ciudad de Venecia.
[3] La Plaza de San Marcos, en Venecia.
[4] La marea que periódicamente inunda las calles de Venecia.
[5] Al lado de la basílica de San Marcos de Venecia se alza un magnífico campanario, de líneas puras, con prácticamente 100 metros de altura.
[6] Se refiere al magnífico color dorado en los mosaicos de la fachada de la basílica.
[7] Francesco Guardi, (1712 - 1793) pintor veneciano de la escuela vedutista (paisajista).
[8] Durante largas temporadas JMA vivió en un palacio cedido por el noble veneciano Gianfranco Ivancich, situado en la calle del Remedio, junto a la Piazza San Marco.
[9] La Piazzetta es como la prolongación de la gran plaza de San Marcos, hacia la Laguna, limitada por las dos columnas de granito traído de Oriente sobre cuyos capiteles descansan el león de San Marcos  y la estatua de Teodoro (el primer santo protector de la ciudad). Aquí en esta plaza se encuentra la Librería Sansoviniana, frontera al lateral del edificio del Palacio Ducal.
[10] Juan Diacre es otro de los grandes venecianos de la política y la cultura.
[11] Melville escribió en uno de sus relatos una cosa maravillosa sobre Venecia: dijo que parecía esculpida en un arrecife de coral.
[12] Líquido cristal. ... et voi che 'l fresco herboso fondo del liquido cristallo alberga et pasce: i di miei fur sí chiari, or son sí foschi, come Morte che 'l fa; ... Son versos extraídos de il canzoniere del poeta italiano Francesco Petrarca (1304-1374), obra que hace de Petrarca el punto de arranque de la poesía europea desde el siglo XVI. En ella está el canon poético renacentista. Petrarca dedicó toda su vida a componer el Cancionero, desde 1335 hasta su muerte. La primera edición impresa del Cancionero se produce en Venecia, donde Petrarca vivió entre 1362 y 1368.
[13] Puente del Sepulcro, en el sestiere (o distrito) de Castello, se llama así por la proximidad del ex-convento del Santo Sepulcro, fundado en 1409.
[14] Iglesia de Visitazione o la Piedad, en el sestiere de Castello, en la Riva degli Schiavoni.
[15] Se trata de la revuelta o conjuración en la Venecia de 1310 contra el poder del dux gobernante, Pietro Gradénigo, que ejerce el poder de un modo dictatorial y despótico. La precipitada resolución de la misma, que pasa en pocas horas del estallido al fracaso, condena y ajusticiamiento de los conjurados, tiene entre los ejecutados a Mario Bocconio. Las ejecuciones tenían lugar entre las dos columnas situadas en la Piazzetta.
[16] Los miembros del Consejo de los Diez, máximos exponentes del carácter restringido de la oligarquía veneciana, no dudaron en condenar a muerte al dogo (o dux) Marino Faliero en 1355, acusado de conjurar contra las instituciones venecianas.
[17] Pintor veneciano (1856-1945) perteneciente al llamado Ottocento italiano.
[18] (¿-997) Vigésimo tercer dux de Venecia (976-978). Durante su ejercicio ducal, considerado de transición, reinó el temor de que la política de compromiso desarrollada por la Serenísima aniquilase su independencia.
[19] Enrico Dandolo (1107?-1205) fue Dux (Dogo) de Venecia (1192-1205) durante la Cuarta Cruzada.
[20] Tommaso Mocenigo, nacido en 1343, fue gobernador (dux) de Candia entre 1403 y 1405, fue el 64° (ó 63°) dux de Venecia entre 1414 y 1423.
[21] Francesco Morosini (1619-1694), Dux de Venecia del 1688-1694. Capitán general de la flota (1657), de 1684 a 1688 se apoderó de Morea, Patrás, Lepanto, Corinto, Esparta y Atenas.
[22] Sebastiano Venier (1496 -1578) fue Dux de Venecia de 1577 a 1578. En el Golfo de Lepanto, las galeras turcas fueron derrotadas por las flotas combinadas de Don Juan de Austria, Marco Antonio Colonna y Sebastian Venier.
[23] Federico I Barbarroja (?1125-1190) Emperador del Sacro Imperio Romano Germánico (1155-1190), rey de Alemania (1152-1190) y duque de Suabia (Federico III) (1147-1190). La elección como papa de Alejandro III, firme defensor de la teocracia pontificia y, por tanto, de la sumisión del emperador a la autoridad papal, agravó el conflicto e impulsó a Federico I a apoyar el nombramiento, sucesivamente, de los antipapas Víctor IV (1159) y Pascual III (1164). En 1167, las ciudades del norte de Italia constituyeron la poderosa Liga Lombarda, que, tras años de lucha, logró una victoria decisiva sobre las tropas imperiales en Legnano (1176). A raíz de esta derrota, Federico Barbarroja se vio obligado a firmar, en 1177, la paz de Venecia, por la que reconoció al papa Alejandro III -a quien hubo de someterse-.
[24] La IV Cruzada (1203-1204) tenía como objetivo salvaguardar los territorios cristianos de Ultramar. Conformada mayormente por tropas procedentes de Francia, agrupaba a una constelación de nobles e importantes potentados. Planificada originalmente para marchar contra el núcleo del poderío ayubí (Egipto), fue desviada de manera deliberada por los venecianos hacia Constantinopla, capital del Imperio Romano de Oriente.
[25] El Arsenal de Venecia (situado al final del sestiere o distrito de Castello) constituye una parte muy extensa de la ciudad insular y fue el corazòn de la industria naval veneciana a partir del siglo XII. Está relacionado con el periodo más importante de la vida de la Serenissima. Gracias a las naves potentes que se construian en este Arsenal, Venecia consiguiò combatir a los Turcos en el Mar Egeo y conquistaron las rutas comerciales del norte de Europa.
[26] Así la definió el embajador francés Philippe de Commynes, en 1494: la plus triumphante cité que jamais j’aye veu...,La más triunfante ciudad que jamás yo haya visto.
[27] Con su planta octogonal y su majestuosa cúpula, la iglesia de Santa Maria della Salute constituye uno de los principales edificios del barroco veneciano. Fue edificada a partir de 1631, a la entrada del Gran Canal.
[28] La Laguna de Venecia es una laguna en el norte del Mar Adriático. Venecia está localizada al interior de dicha laguna.
[29] Richard Parker Bonington (1808-1828) pintor romántico inglés, aunque también pintó al óleo, es más conocido por sus paisajes a la acuarela. En 1826 visitó Venecia, en donde Canaletto le impresionó profundamente y se siente cautivado por la ciudad.
[30] Desde el entorno de San Marcos de Venecia, se divisan hacia el sur dos islas, separadas ambas del centro histórico por el Canal de la Giudecca. Las islas son San Giorgio Maggiore y Giudecca. San Giorgio Maggiore es una basílica sobre la pequeña isla de San Giorgio Maggiore, frente a la Piazzetta.
[31] Mariano Grimani, cardenal y gran mecenas. En 1523 hizo donación testamentaria por la cual dejó a la Serenísima su colección de antigüedades.
[32] Se refiere al bar del hotel Monaco, situado en un elegante edificio del siglo XVII, justo delante del Gran Canal.
[33] La condesa Selvo fue una dama de la Venecia del siglo XIX que aparece pintada en algún cuadro.
[34] Postes que marcan los canales de navegación.
[35] Se refiere al Palacio Ducal, en el extremo oriental de la Plaza de San Marcos.
[36] Puente de la Paja. El Ponte della Paglia, cuyo nombre puede derivar de lo barcos de paja que antaño amarraban aquí, fue construido en 1360. Atraviesa el Rio di Palazzo, en las proximidades del Palacio Ducal, y delimita el sestiere de San Marco del de Castello.
[37] El Campo San Zaninovo (o San Giovanni Novo) es una plaza interior en el tranquilo sestiere (o zona) de Castello.
[38] Indica el trozo de calle que pasa por debajo de un pórtico. O sea, un pasadizo por debajo de un edificio.
[39] Calle que linda con la orilla de algún canal.
[40] la Calle del Remedio, cerca de la Piazza San Marco y del Palazzo Ducal, es donde está situado el palacio en que vive el poeta durante sus estancias en Venecia. Hoy la planta baja del efificio está habilitada para una oficina municipal de información y turismo.      
Campanile y Palazzo Ducale, 2009
NIÑOS JUGANDO EN EL CAMPO DE SAN ZAN DEGOLÀ[1]
«No pidas otra cosa, sino
que mientras bebes y escuchas esos sonidos felices
el claro de Luna se refleje en el fondo de tu copa de oro»
LI PAO
Lentamente tus pasos te han traído
—a ti y a ese perro que te sigue—
por calles y puentes que la niebla desdibuja
hasta la puerta de esta iglesia, como si debieras
venir, como si el misterioso equilibrio
de la vida, supiera
que tu estado de ánimo necesitaba
algo que lo exaltara, que desvaneciese
esa espesa amargura que busca en ti anidarse.
Y ya ves. Basta el color que el día
da a este campo,
basta con la alegría brutal de estos chiquillos
que juegan, rebosantes de vitalidad, y que te recuerdan
cuando tú sentiste así arder tu sangre.
Qué paz. La solitaria imagen de la iglesia
sobre el campo en silencio. Ni un ruido,
más que los gritos y las risa de estos niños.
Juegan, corren, ajenos a tus pensamientos,
son la fuerza de la vida, ésa
que sobrevivirá a todo.
Agradéceles sus risas. Deja que te llenen, y ofréndales
un instante tuyo de alegría.
Aunque no sea más que en nombre
de cuando tú sentiste así.
Déjate ser feliz.
[1] Pequeña plaza interior (campo) de Venecia, en el distrito de Santa Croce, cuyo nombre es una forma abreviada de San Giovanni Decollato, con una de las más antiguas iglesias de la ciudad, fundada en 1007.          
La Laguna y La Salute, 2009
INSTANTÁNEA
«En un palacio, seda y oro, en Ecbatana»
PAUL VERLAINE
 Velos de bruma, lejos, lentamente
atravesados por un sol de marfil líquido.
El viento mueve con suavidad el pelo
que cae sobre tu frente, y la luz
te hace cerrar los ojos, que
por un instante
 me
         miran. Y esa sonrisa, apenas
insinuada, muestra
de amor sereno, en paz, seguro. Al fondo,
en la luz de esa mañana extraña,
la belleza de los cipreses
de San Francesco del Deserto[1].
[1] Isla en la Laguna veneciana, con un monasterio franciscano de 1228, un claustro y un magnífico parque.    
 
 Gran Canal, 2009
GRABADO DE UN PALACIO DE VENEZIA
QUE J.B.[1] REGALO A A.M.S.[2]
«—¿No concurre usted, señor Max?
 —No estoy inscrito»
MAX JACOB
«—Sin embargo, cuento con su sentido de la justicia, de la Humanidad.
—Débiles apoyes, madame—dijo Wolfe—. Pocos de nosotros tenemos la
suficiente sabiduría para ser justos o el ocio suficiente para ser humanos»
REX STOUT
A Juan Benet
Volarse la cabeza
En tus altas ventanas
Al final de una noche
Orgullosa como tus muros
Incendiado el alcohol
     Contemplaría
Otros cuerpos rendidos
En el alba de plata
    Y en su luz
Entregar a tu belleza un cuerpo una memoria
Que ninguna barbarie gobernó
Saber que a todo sueño
Sólo el olvido aguarda
como a aquel que lo tuvo  
[1] Juan Benet (Madrid, 1927-1993), Narrador, ensayista y dramaturgo.
[2] Antonio Martínez Sarrión (Albacete 1939), poeta novísimo.          
La Piazzetta y el Palazzo Ducale
FIESTA EN VENEZIA
CITTA NOBILISSIMA ET SINGOLARE[1]
«¡Qué ciudad!»
JUAN ANTONIO DE VERA Y FIGUEROA
«La carne es fuerte, pero el espíritu se debilita notablemente»
DE UNA PELÍCULA DE FRITZ LANG
En el suave atardecer
la luz de las arañas envuelve
el salón[2] con resplandor de acuario. Una
bruma casi imperceptible
asciende del Canal, empaña los reflejos.
Hermosísima damas se deslizan
con lentos movimientos, faisandés[3],
copa en mano. Y al fondo
en un sofá descansa
una adolescente de muy cálida,
mórbida mirada.
Perfumes lisos, joyas delicadas. Los salones refulgen
en la luz nimbada de un crepúsculo de oro
y el ambiente adquiere ese bruñido
de las telas de Rembrandt.
El sol poniente se refleja en las arañas
y los cuadros, y magnifica los rostros.
Retazos de conversaciones
de inteligente finura, quintaesencia
de una experiencia más allá
de la desolación; belleza física que
roza
tus ojos, tu piel como un escalofrío.
Perfección acabada. Ni un gesto, ni una
palabra
advertirás, que no sepa morir.
La grandeza de quienes fueron, son
la Serenísima[4], es este imperceptible, sutilísimo,
orgulloso ir desvaneciéndose
como si nada sucediera. Quienes
hijos son del saqueo
de medio mundo, y de esa gloria, saben
cuán ridículo es lamentar lo inevitable: ayer
la grandeza, y hoy
el infortunio. Y pasan
ante el final con la mirada
y la desenvoltura con que un día
humillaron a Papas
y embajadores. Es
la
Fortuna, esa que dora el sol
en la punta de la Dogana[5].
Y si marcó los rumbos de la Venezia poderosa
por qué pretender que entre su vientos
no sople el del ocaso.
Sí. Van a morir. Pero mientras esa trivialidad
engorda ahí, ellos atienden cosas nobles,
esta fiesta, beben, conversan
sobre tal edición príncipe[6], la gracia
del Bronzino[7], o la Callas aquella noche en Londres,
una corbata delicadísima, lo airoso de unos
zapatos. Gastan. Desprecian.
Oh, sí. Vedlos morir. Son el último
pétalo que cae
de ese misterioso lujo, noble y culto,
que como Mommsen[8] decía es
la flor
de la Civilización.      
[1] venetia città nobilissima et singolare (venecia, ciudad nobilísima y singular) es el título de la obra más famosa del literato y polígrafo italiano Francesco Sansovino (1521-1583). Se trata de una guía o compilación enciclopédica sobre la ciudad de Venecia, publicada en 1581, en la cual describe iglesias, palacios, obras de arte, costumbres, personajes, acontecimientos, etc... 
[2] Álvarez, que pasa largas temporadas en Venecia, asiste a una fiesta en un palacio que es la residencia de su amiga Donatella: palacio Mocenigo de San Samuele. Entre sus muros han vivido Giordano Bruno y Anna de Shrewsbury, el Príncipe Emanuele Filiberto de Saboya y Lord Byron (que desde uno de los balcones abiertos al Gran Canal, se arrojaba a nadar a las aguas).  
[3] Damas muy maduras, con un punto corrupto. Faisandé (o Faisandage) es un término francés que se refiere al estado de la caza que ha comenzado el proceso de descomposición, que es cuando se debe cocinar.  
[4] Es el título o sobrenombre que tenía la República de Venezia. 
[5] La Dogana di Mare, antiguo edificio de aduanas de Venecia, con forma de proa que se abre sobre el Gran Canal, es uno de los símbolos de la ciudad. En lo alto del edificio actual construido en el siglo XVII, se pueden ver dos atlantes sujetando al mundo, y sobre el mundo una veleta que representa a la Diosa Fortuna.
[6] Edición príncipe se llama a la primera edición impresa de una obra, inmediatamente posterior a los manuscritos del autor y a la copia para los impresores.
[7] Angelo di Cosimo, el Bronzino (1503-1572), pintor italiano de estilo manierista de la región Toscana. Su especialidad fueron los retratos y las escenas religiosas.
[8] Theodor Mommsen (1817-1903), jurista, filólogo e historiador alemán. En 1856 el publicó su historia de roma, que fue, es y será por siempre jamás el referente total de toda la historiografía sobre Roma.
De MUSEO DE CERA,
José María Álvarez
Edición anotada inédita de Alfredo Rodríguez   
De paseo por las Zattere, Venecia Abril 2005
Alfredo Rodríguez, Mamen Cózar y José María Álvarez



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