Un canon en el tiempo


[Releyendo por aquí y por allá, a veces de manera desordenada, picoteando ésta o aquella página con subrayados y anotaciones, inmerso de nuevo, en la alta noche, dentro de este océano inabarcable, esta magna obra que es EL SENTIDO PRIMERO DE LA PALABRA POÉTICA (Siruela, 2008), de don Antonio Colinas, libro que debería ser de lectura "obligada" en los colegios públicos y privados, este fragmento, esta joya, esta perla encontrada y gozada, que uno tendría que memorizar para no olvidarla jamás]:

Volvamos, para ir terminando, a los consejos del maestro, a los consejos de Aleixandre. Yo no sé si, en la actualidad, reconocemos esta figura del maestro: la persona que conoce y revela las claves de un oficio. Hoy la creación literaria ha dejado de ser un "fruto" para ser un "producto", un proceso que no va de dentro a fuera sino de fuera a dentro, y que se halla sometida a factores externos muy fuertes: mercantilismo, medios de comunicación, crítica manipulada, premios, grupos, etc.

Una de las cosas que nos aportaba el maestro era su amplia e indiscriminada recomendación de lecturas. No bastaba con dar con aquel primer verso que nos llevaba a escribir el poema; éste tenía que ser poema nuevo, no debía ser repetición de formas neoclásicas o contemporáneas ya expresadas. Y ese fundamento de la propia voz no se podía dar sino a través del conocimiento que nos proporcionaban determinadas lecturas, entre ellas las de los clásicos.

Lo clásico, que, en modo alguno, es lo caduco, lo viejo, lo esclerotizado, sino, sobre todo y ante todo, un canon en el tiempo; un canon fértil de verdad y de belleza en el que no dejamos de aprender; ese canon clásico es, otra vez, la "palabra en el tiempo" machadiana, la palabra que no pasa. Ese protagonismo de las lecturas en la formación del lenguaje poético nuevo nos lleva también a pensar que, en igual proporción, el poeta nace y se hace, posee unas condiciones naturales previas, pero a la vez nada serían estas condiciones -ese primer verso que se nos regala- sin la formación lectora. Así que el poeta encontrará su voz personal después de haber recorrido un largo camino de lecturas.
                                                    
(...)

[Y luego también, esta otra joyita que muchos se deberían  -o nos deberíamos, me incluyo- grabar a fuego en la pared que tengan frente a su escritorio, porque no tiene desperdicio]:

Pero el lenguaje poético se distingue, sobre todo, del que no lo es -el poema verdadero del poema falso- por su ritmo. Ésta es la condición imprescindible del verso, del microcosmo poético: a un verso lo podemos desproveer de su rima y medida, de su mensaje y de sus imágenes, pero no podemos quitarle su ritmo, su música. Es la condición concreta por la que un verso libre puede ser verdaderamente verso y verdaderamente libre: porque tiene ritmo. Y aquí es donde tenemos que desechar de nuevo todos aquellos versos "libres" que sólo lo son en apariencia. Para esos poetas que encontraron en el verso libre la panacea, escribió Antonio Machado esta estrofa:

Verso libre, verso libre,
líbrate mejor del verso
cuando te esclavice.


 Antonio Colinas, Santi Elso y Alfredo Rodríguez
Café Iruña, Pamplona, 30 de Mayo de 2009

Publicar un comentario

  © Blogger template Shush by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP