The Last of the Mohicans


cuando eres una de esas personas
que suelen enamorarse con peculiar y asombrosa facilidad
te ves obligado a procurar
pasar el mayor tiempo posible sin salir de tu casa
como encerrado allí
trasteando entre libros de pintura comprados de segunda mano
viejos discos de jazz que fenecieron
películas que marcaron tu vida
películas después de cuya primera visión
uno ya nunca volvió a ser el mismo

en fin lo que sea con tal de no aventurarte al precipicio de la calle
a lo que supondría sin duda tu cataclismo personal
conyugal familiar
incluso social

en uno de tus innúmeros retraimientos domésticos
puedes volver de nuevo a dar con una de esas películas
y por supuesto terminar irremediablemente enamorado
de la protagonista en ciernes y para siempre

y es que a uno se le encoge se le achica el corazón viendo a cora
con el pelo húmedo y la mirada asustada
en la escena dentro de la cueva
o llorando entre los brazos de ojo de halcón
bajo una lluvia azul infinita delante de la cascada
sumergidos en primer plano
y la royal scottish national orchestra tocando de fondo el i will find you

si ocurre lo peor, si sólo sobrevive uno de los dos,
algo del otro pervivirá
sé fuerte ¿me oyes? tú eres fuerte.
¡sobrevive!
pase lo que pase tienes que vivir.
iré a buscarte.
por mucho que me cueste, por muy lejos que estés,
te encontraré

no sé ya cuantas veces la he visto
desconozco el motivo por el que vuelvo
una y otra vez a visionarla
y parece como si todas las veces fueran la primera
como decía borges como si fueran
las auroras que vio adán

ah vislumbrar las luces de las antorchas
de los hurones acercándose agachados
como motas de luz como joyas de oro esparcidas
andando sigilosos bajo la cueva azul
y el velo de agua cayendo
rasgando las yescas de luz que te salpican

una última mirada de cora que es como el fin del mundo
bajo una lluvia azul hermosa obscura
que cae infinita
inundando la pantalla

una última mirada
que es el amor y es la despedida a la vez
y no contiene diálogos
sólo una última mirada dulce lánguida
y el salto final a la cascada
de ojo de halcón desde la cueva en la montaña
sin decir adiós siquiera
cayendo al vacío
al hudson river en cámara lenta

cuando ya para cora sólo aguardan
las luces de las antorchas
de los hurones que se acercan y la apresan
y la mano salvaje terrorífica de magua
tocando su pelo

y entonces te dices a ti mismo
qué te importa a ti la guerra de los siete años
te irías sin dudarlo a vivir con cora para siempre
a la montaña de humo de north carolina
y sus bosques verde increíble
a 1757 si hiciera falta
aunque tuvieras que compartirla con chingachgook
uncas o carabina larga


Dietario del Indomable, 2005

Madeleine Stowe, otra preciosa diva de mis Sueños

Publicar un comentario

  © Blogger template Shush by Ourblogtemplates.com 2009

Back to TOP