Consejos para Beber Vino


El gran poeta lírico chino Li Bai (conocido o transcrito en ocasiones por Li Po) nació el año 701 en la ciudad de Shuiyei (hoy Kirghiz, Rusia) y falleció en 762. 

Durante muchos años circuló una peculiar leyenda sobre su muerte; en ella se decía que, hallándose pescando en estado de embriaguez, descubrió a ras de su embarcación la imagen de la luna reflejada en la superficie del mar y, enamorado de ella, perdió el equilibrio al intentar besarla, encontrando allí su fin. 

Guo Mo Jo, presidente de la Federación Nacional de Escritores Chinos, ha demostrado recientemente, en su libro Li Bai y Du Fu, la falsedad de este apócrifo, cuya clarificación no deja de producir un desencanto similar al de la recuperación de la cordura de Don Quijote en sus postreros momentos de despedida, y que, por otra parte, hubiera muy posiblemente producido una serie de plasmaciones en cadena de haber sido conocida por nuestros románticos europeos del siglo XIX, de cuyo mito, sin duda, de tan somera y casi nula correlación con el de Narciso, hubieran rendido buen provecho. 

La muerte de Li Bai, ya comprobada, fue en tierra firme tras larga enfermedad cardiaca, producida posiblemente como consecuencia de un alcoholismo crónico.

[Disfrutemos a continuación de uno de sus poemas, cuyo desarrollo temático evidencia el natural y generoso optimista de Li Po, así como su peculiar fino sentido de compaginar lo satírico y epicúreo evitando lo histriónico]:


CONSEJOS PARA BEBER VINO

La corriente del Huanghe
procedente del cielo, se pierde irremisible
al entrar en el océano.
Los ancianos
quejumbrosos de sus canas
se sientan frente al espejo
ennegreciéndolas toque a toque,
reencontrándolas blancas al atardecer.
Todos los afortunados
deben sin cortapisas divertirse siempre
sosteniendo una copa hasta el borde.
Sed desprendidos,
ya volverán nuestras bolsas
a fecundarse.
Saciemos nuestra gula con diversas bandejas
y nuestra sed ingiriendo 300 vasos de golpe.
Amigos Tancho y Chen:
Bebamos sin aliento y sin intervalo.
De paso os ofreceré un delicioso concierto,
sin embargo, ni el virtuosismo musical
ni los más exquisitos alardes gastronómicos
serán tan preciados
como la gentil cogorza,
¡ésta sí será
un tesoro!
Desde antaño,
de todos los sabios
sólo los bebedores poseemos íntimos amigos.
El rey Chae Chi ofreció en el templo Pin Le
un vino que valía su peso en oro.
Su filantropía fue tal que ordenó se distribuyese
como agua al peregrino, sin menoscabo.
Para un buen anfitrión la avaricia es perniciosa,
así que bebamos eternamente unidos.
Enviaré a mi hijo a canjear
caballos de colores y zamarras valiosísimas
por más caldo a fin de compartirlo con vosotros
y con el que olvidaremos hasta el mínimo resquicio
del más oculto pretérito desconsuelo.

ANTOLOGÍA POÉTICA DE LA DINASTÍA TANG,
Primer Periodo de Oro
Versión de A. Gómez Gil y Chen Guang Fu
Arca de Sabiduría
México D.F. 1999

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