Vuelo de Altura


Muy buenas tardes, estaba yo ahora pensando que me encuentro en este momento triplemente feliz, por tener el placer (y el honor) de presentar aquí el último libro de, en primer lugar, un gran poeta, segundo, un gran amigo y tercero, una gran persona, como es Javier Asiáin: una voz de referencia en Pamplona, y en Navarra, para todos los que escribimos o pretendemos escribir poesía.

El libro se titula, como sabéis, SIMULADOR DE VUELO, un título mágico, tan significativo de lo que para Javier supone la poesía, ese subirse como él quiere a un auténtico simulador de vuelo -como hacen los pilotos cuando están preparándose para volar-, y dejarse llevar por la poesía, por el vuelo de la poesía, abandonarse, entregarse –como él hace-, estar en mitad de las olas, que vengan las olas y tú solamente las encauces. Un vuelo que en algunos poetas es bajo, muy bajo, casi rasante, y que en Javier Asiáin afortunadamente para el lector es un vuelo de altura.

Bueno, se trata del tercer gran poemario del autor, después de EFECTOS PERSONALES –que fue el primero- y VOTOS PERPETUOS –que era el último hasta la fecha y con el que ganó Javier el premio internacional de poesía León Felipe.

Y es un libro, primero de todo decir, excelentemente prologado por el ilustre (y maravilloso poeta para todos los que amamos la poesía) Don Antonio Colinas, prólogo en el que Colinas nos habla –entre otras cosas- del afán de cambio poético y del deseo de evolucionar que aprecia en este libro, y aprovecha también –entiendo yo- para hacer una crítica velada a la llamada poesía de la experiencia, de la que tanto se ha abusado en los últimos años y de la que Javier se aparta en este libro, para entrar de lleno y felizmente, en una poesía de calidad, en una poesía de enorme altura literaria, que recupera los aspectos culturales de la realidad, y una suerte de poesía en la que confluyen de manera muy lograda la tradición cultural y la modernidad más desenvuelta. Y es que sin un mínimo de conocimiento de la tradición propia es muy difícil escribir. Por eso Javier en este libro necesita tener la cabeza despierta, indagar, conocer y cantar a través de once poemas su propia tradición.

Un libro en el que se funde lo transcendente con lo más real, con lo más cotidiano, y un libro que supone –con respecto a su obra anterior- un viraje en el camino, un claro cambio de registro –aunque este poeta evidencia talento en cualquier registro en el que se ocupe-, un cambio de tono literario, con formulaciones, imágenes, modos que a veces no tienen un desarrollo demasiado racional en el poema, en los que Javier Asiáin está caminando por otro lado, un lado quizá más oscuro, con muchas pinceladas de carácter metafórico, de surrealismo e irracionalidad, y sobre todo con una exquisita orfebrería verbal, una alta retórica ornamental, un querer abandonarse al lenguaje, en esa búsqueda constante y casi casi agotadora suya de una expresividad nueva en cada libro.

No se trata de una poesía de esas que se digieren inmediatamente. Más bien diríamos que es un libro difícil para el lector poco avezado, pues se trata de una poesía que exige mucho al lector, que casi pretende una criba de lectores, como si el poeta quisiera quedarse a solas con ese lector maduro que verdaderamente busca: aquél que Javier cree que merece la pena. Pero siempre hay en el libro los elementos suficientes como para que el lector, en sucesivas relecturas –y a poco que sea buen lector- pueda recoger el sentido y recibir la luz de sus versos. Porque ese es el gran reto de la poesía: que el lector pueda encontrarse a través de la oscuridad con una luz nueva.


Y entrando en la carne de los poemas podría decirse que se trata de un libro por momentos árido, áspero incluso, denso, muy denso, incómodo a veces, y arrebatado otras, hasta conmovernos poderosamente con ese lenguaje ceremonial o ritual que tanto ama Javier.
Pero a la vez hay que decir que es un libro celebrativo y festivo. Hay un poso de tradición, de cántico, de celebración de la Cultura con mayúsculas. En este SIMULADOR DE VUELO, que el propio autor define –en alguna entrevista que le escuchado- define como un cuaderno de homenajes, Javier Asiáin ensaya diferentes posibilidades de la nueva poesía. Diríamos que abre diferentes caminos. Y es que cada poema está escrito en un registro distinto, (son poemas extensos, muy extensos algunos, que me consta fueron escritos a lo largo de varios años, y poemas que también me consta han sido muy trabajados, muy pulidos, tamizados y puestos a secar durante tiempo). Pero a la vez, desde arriba el autor crea o consigue crear una sensación de unidad. Esa sensación de unidad viene sin duda propiciada por el hilo conductor que vertebra el libro y que no es otro que ese homenaje que Javier va haciendo a sus maestros, a sus lecturas, a sus poetas áureos, a sus pintores, a sus músicos de cabecera, también a la historia de algún locus amoenus que aparece. En definitiva un homenaje a sus mitos. Yo creo que Mitos es la palabra que mejor definiría este libro: toda una galería de personajes his­tóricos, cuyo universo se nos abre para crear con ellos un auténtico crisol en este libro, una arcadia idílica y al mismo tiempo dolorosa. Y es que cuando nos sumergimos en la lectura de SIMULADOR DE VUELO lo que recibimos no es sino un inmenso caudal de conocimientos. Así pues no intentemos forzar nada para acceder a esta poesía, sólo subámonos a este simulador de vuelo, de alta escuela, y tratemos en su lectura de estar abiertos de espíritu durante todo el viaje, para que pueda llegar a nosotros su emoción, la emoción de su poesía, para la cual no hace falta preparación alguna, aprendizaje ni trabajo previo. Muchas gracias.


Casa de Cultura de Basauri, Bizkaia
Mayo 2008

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