Placer, Fortuna y Libertad


¿Qué se puede hacer cuando uno siente que la suya es una vida equivocada?


Vamos a ver, querida amiga, mi vida no está equivocada ni mucho menos. Quizá alguna vez lo estuvo, pero ya no. Uno debe evitar por todos los medios el crecimiento erróneo de su vida pasada, de su vida equivocada, y precisamente un poeta dispone de muchos y muy buenos resortes para conseguirlo: todos los versos que nos han legado, que nos han dejado escritos los grandes maestros del pasado. Leerlos y releerlos, alimentarse de ellos hasta que se conviertan en carne de tu carne, en sangre de tu sangre. Hasta conseguir ennoblecernos. La vida ennoblecida disipa para siempre a la vida equivocada.


Jugando con algunas frases del prólogo, ¿qué parte de azar y qué de orden tiene la poesía?


Pues no lo sé, eso habría que preguntárselo al prologuista, a mi querido maestro, el poeta José María Álvarez. Él es quien ha escrito esa joya de prologuito. Él, precisamente, en uno de sus versos dice que “el Azar es nuestro padre”. Yo, por mi parte, en alguno de los míos hablo de “el mundo y su desorden miserable”. Saque usted la conclusión que más conveniente crea de todo este entuerto.


Dedica el libro a sus maestros, menta a Baudelaire, Colinas o Genet, entre otros. ¿Qué se aprende de los grandes? ¿Por qué los jóvenes acuden tan poco a ellos?


En los grandes está todo. Todo lo que un poeta necesita saber ya está dicho por ellos. Los poetas somos simples correas de transmisión. Nadie escribe de la nada, haciendo tabla rasa. Si alguien lo hace o cree hacerlo es que es un ingenuo. Cuando escribes estás uniendo lo tuyo propio con “eso” otro que te han dado todos esos escritores de los que te has ido alimentando a lo largo de tu vida, todos esos viejos poetas que has leído y que has amado. Eso ha sido así desde los tiempos de Homero, desde los tiempos de Shakespeare, o de Garcilaso, por poner algún ejemplo.

En cuanto a los jóvenes de hoy, si no leen es lisa y llanamente porque no saben qué leer. Y de eso tienen mucha y gran culpa los educadores tan nefastos de que disponen en institutos y universidades. Necesitan con urgencia un guía que les “ilumine” el camino. Bueno, no todo está perdido. Aún hay tiempo para la esperanza, para lograr lo que nunca tuvimos.


¿Tiene ‘caprichos extravagantes’ el poeta?


La poesía en sí es el auténtico capricho extravagante al que yo me refiero con ese título. El hecho de escribirla, de dedicar gran parte del tiempo de que uno dispone a leer poesía y tratar de escribir poemas lo mejor que uno puede, es un capricho extravagantísimo. No le quepa a usted la menor la duda de ello. Hay que tener en cuenta que la poesía (afortunadamente) no sirve para nada, para nada rentable, material, me refiero. Con la poesía no sólo no se gana dinero, sino que incluso se pierde. Así que la vocación de poeta es algo así como la sangre que discurre por las venas y que no es necesario programar.

Por otro lado Capricho Extravagante es el nombre de un grupo de músicos internacionales que se unieron para interpretar prodigiosamente música antigua, del Renacimiento y del Barroco. Le recomiendo a usted encarecidamente sus discos. Yo los utilizo de fondo para leer y para escribir. Su música es consustancial a mi escritura, a mi poesía.


“Este extraño retorno de un hombre/ que todo lo desea y con nada cuenta”. ¿Cuál es el deseo del poeta?


Ese retorno, ese deseo, es el viaje iniciático del hombre al poeta y del poeta al hombre. Es un viaje de ida y vuelta y un deseo sucesivo, sin solución de continuidad. Uno está siempre “rumiando” poemas (como dice mi amigo y poeta, Javier Asiáin), a todas horas, en cualquier momento del día. Y ese deseo no es otro que el de conseguir alguna vez ese verso perfecto, ese poema perfecto, esa página perfecta que nos haga trascender. Mitigar esa tensión entre el paso arrollador del tiempo y el deseo de permanecer. No confundirnos nunca con la nada.


“Toda una vida estaría bien empleada a su único deseo”. ‘Deseo’ es una palabra constante en este poemario. ¿Qué supone para usted este recinto?


Bueno, es lo que acabo de comentarte. El poema en concreto del que está extraído ese verso que has entresacado, habla del supuesto primer poeta del mundo desde que el mundo es mundo. Ese viejo e imaginario hombre de la Antigüedad (quizá ubicado en Egipto, quizá en China o en Grecia o en Mesopotamia) que sintió la necesidad de poetizar, que tomó partido rotundo y retador a favor de la realidad poética.


Desde que el hombre es poeta, ha hablado siempre de amor. ¿Qué ha aprendido desde entonces?


Tantas cosas, querida amiga. Lo primero, que el amor es algo que te lleva y te trae de culo. Con perdón por la expresión. Lo segundo, que siempre hay uno que ama más que otro en la relación entre dos personas. Y por último, que uno debe renunciar a muchas cosas en el amor, y debe aceptar otras muchas si quiere que ese amor no termine como el rosario de la aurora.


Me sorprende –gratamente- la mención a Bunbury, extrayendo dos versos de su canción ‘Los placeres de la pobreza’. No puedo evitarlo, ¿qué le gusta del maño?


¿Que qué me gusta de Enrique Bunbury? Por favor: TODO. Y cuando digo todo es absolutamente todo. Enrique Bunbury es otro de los grandes genios denostados y ninguneado en este país. Los mediocres y los envidiosos no le perdonan que sea tan grande. Es y ha sido con diferencia el mejor cantante, el mejor intérprete, el mejor letrista de la música popular española. Ahora andan por ahí acusándole de plagiar versos. Por favor, todo el mundo ha tomado para sí prestados alguna vez versos de otros autores. Y es bueno que así sea: es fundamental. Las emociones son un bien cultural común. La cultura de la humanidad es algo con lo que todos los artistas tenemos derecho a trabajar. Eso ha sido así durante toda la historia de la Literatura, de la Música, del Arte. Todo gran artista es un gran prestatario: toma para sí lo que necesita de otros autores que le interesan y de los que necesita alimentarse.

Volviendo a Bunbury: si como ha nacido en Zaragoza hubiera nacido en California o en Londres sería un mito universal de la música del siglo XX-XXI. A la altura de Bowie, de Morrison o de Dylan. No me cabe la menor duda.


“Esta vida harto vulgar/ y un mundo que a tus ojos agoniza, desabrida misión/ tan inferior a ti, cuando ya por nada recibe/ honda impresión tu ser”. ¿Qué mueve al poeta a escribir?


Esa “desabrida misión” a la que me refiero en el poema son ni más ni menos que los “trabajos” a los que hoy en día se ve impelido a ejercer un poeta, un artista, para poder subsistir en la vida. Es denigrante. Esas cosas no hubieran sucedido en otras épocas. Pero claro, entonces no existía esa desidia infinita que hoy existe por las cosas del espíritu.

En cuanto a su pregunta: nadie sabe porqué escribe. Se trata de una necesidad insondable del alma. Nunca le pregunte usted a un poeta porqué escribe. Escribe por lo mismo que transpiran los poros de su piel, por lo mismo que necesita continuamente evacuar líquidos de su cuerpo: “palabras irisadas como frecuentes fluidos / que tuviera que ir eliminando / poco a poco tu organismo” digo en uno de los poemas del libro. Creo que queda claro.


Por último, haciendo uso de uno de los títulos de sus poemas, ¿qué prefiere: el placer, la fortuna o la libertad?


“Placer, fortuna y libertad” eran las palabras que pronunciaban los piratas cuando entrechocaban sus jarras de ron en las viejas tabernas de los muelles tras una victoria en alta mar. Era su brindis. Los poetas pertenecemos sin duda a esa raza: a la raza de los piratas. Vivimos y viviremos siempre sin apagar en nuestro corazón la llamada de la bandera negra con la calavera. Es nuestro Sino. Forma parte de nuestra canallesca.

¿Que qué prefiero de las tres cosas? Sin duda el Placer. La experiencia que tenemos del mundo se produce a través del placer del cuerpo. ¿Ha oído usted hablar de Epicuro y del epicureismo? Ahí está todo. Epicuro proponía la realización de la vida buena y feliz mediante la administración inteligente de placeres. Él sí que sabía.


Entrevista al poeta Alfredo Rodríguez
por Esther Peñas Domingo
Madrid, 17 de Noviembre de 2008

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